{"id":1497,"date":"2025-12-24T09:18:10","date_gmt":"2025-12-24T08:18:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=1497"},"modified":"2025-12-24T09:18:10","modified_gmt":"2025-12-24T08:18:10","slug":"aullidos-de-magina","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=1497","title":{"rendered":"Aullidos de M\u00e1gina"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"2560\" height=\"1735\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/garganton-scaled.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1499\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/garganton-scaled.jpg 2560w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/garganton-300x203.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Valle del Gargant\u00f3n, acuarela de Herv\u00e1s-Amezcua<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-brown-color has-text-color has-medium-font-size\">Blancanieves, Hansel y Gretel o Caperucita Roja son unos intrusos que se han apoderado de nuestra ni\u00f1ez. La empresa editorial de los hermanos Grimm fue muy efectiva al influir sobre el pensamiento m\u00e1gico de la infancia con historias de la tradici\u00f3n germana, como hoy influyen sobre nuestro cotidiano las figuraciones del cine norteamericano. Pero no nos enga\u00f1emos, sobre los lugares de nuestra infancia a\u00fan pululaban las sombras de otros seres fant\u00e1sticos, empujados hacia el olvido por los seductores personajes llegados como b\u00e1rbaros desde los confines europeos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que somos de pueblo sabemos que en los cortijos y caser\u00edos dispersos por las estribaciones de la sierra viv\u00edan personas y a\u00fan familias enteras cuyas ideas no se hallaban en consonancia con las que primaban en la mente de cualquiera de nosotros. Muchos de estos cortijeros, escudados en el aislamiento que les proporcionaba aquellos montes y sierras agrias, segu\u00edan poseyendo una imagen del mundo de aspecto arcaico, que los dem\u00e1s hemos confundido tradicionalmente con signos de su rusticidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras sensaciones de esta particular forma de entender el mundo las viv\u00ed en <em>Polera<\/em>, el viejo cortijo familiar que a\u00fan se asienta en la ladera meridional de M\u00e1gina, que es donde sol\u00eda pasar los veranos cuando estaba chico. Uno de mis entretenimientos habituales consist\u00eda en explorar los enseres dispuestos ordenadamente como en un museo etnogr\u00e1fico en las c\u00e1maras de los trojes. Mi debilidad eran los viejos arcones de madera porque all\u00ed, entre los papeles de mi bisabuela la <em>T\u00eda Catalina<\/em>, cuyas facultades taumat\u00fargicas eran reconocidas en toda la comarca, siempre encontraba peque\u00f1os tesoros que me conectaban con personas y aconteceres que se me antojaban muy remotos en el tiempo. En ellos encontr\u00e9 antiguos libros de anatom\u00eda con extra\u00f1as anotaciones en los m\u00e1rgenes. All\u00ed se mezclaban los provechosos avisos de un viejo ejemplar del <em>Kempis<\/em>, con una buena colecci\u00f3n de pliegos de milagros del <em>Santo Custodio<\/em> y algunas c\u00e1psulas de adormidera delicadamente conservadas en una taleguilla de lienzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuela Mar\u00eda contaba que cuando era ni\u00f1a, su madre le refer\u00eda con frecuencia la historia del <em>T\u00edo Bartolo Ferreiro<\/em>, un viejo que viv\u00eda en un solitario cortijo escondido entre aquellas gargantas, que dec\u00edan que era medio sabio. Que con un canutero de madera que ten\u00eda lleno de bichos y con otras diabluras que hac\u00eda, rondaba por las noches aquellos cerros traslad\u00e1ndose por los aires a donde quer\u00eda. Adem\u00e1s, se dec\u00eda de \u00e9l que en las noches de luna llena sal\u00eda de su cortijo para remontar las escarpadas laderas hasta Pe\u00f1a Bermeja. Desde all\u00ed, dec\u00eda, se le escuchaba aullar como los lobos, y que a sus aullidos respond\u00edan desaforados los lobos de la lejana Serrezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Contaba la <em>T\u00eda Catalina<\/em> que, en lo antiguo, las noches de plenilunio se ve\u00edan amenizadas por el paso de brujas que, camino de Sierra Morena, montadas en sus escobas embadurnadas de ung\u00fcentos, sobrevolaban los tejados y chimeneas de regreso de alg\u00fan aquelarre en las cuevas del Sacromonte, mientras se les o\u00eda corear:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Cuatro somos de And\u00fajar,<\/em><br><em>tres de la Higuera<\/em><br><em>y la que toca el pandero<\/em><br><em>de Villanueva.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n me maravillaba la manera en que mi abuela hablaba de los duendecillos que seg\u00fan ella habitaban los recovecos del cortijo. Aunque reconozco que nunca llegu\u00e9 a verlos, fui testigo no pocas veces de sus travesuras, escondiendo escudillas y cucharones para volver locas a las dom\u00e9sticas. Porque aquellas gentes de mi ni\u00f1ez, especialmente las mujeres m\u00e1s viejas, cuando me hablaban de aquellos seres mitol\u00f3gicos, lo hac\u00edan desde la certeza de que les pod\u00edan romper los pucheros. <\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, el valle del Gargant\u00f3n es un solitario recodo de M\u00e1gina ya desprovisto de los relatos maravillosos que amenizaron durante siglos aquellas noches de luna y fuego. En los esquel\u00e9ticos cortijos, solitarios y abandonados, dejaron de cohabitar humanos y duendes. Y a pesar de todo, cuando regreso a aquellas soledades, entre los rumores del agua que serpentea caprichosamente entre los riscos, me parece escuchar los graznidos del pajarraco negro del <em>T\u00edo Sons\u00edn<\/em>, un grajo que le acompa\u00f1aba en sus prospecciones arqueol\u00f3gicas por las <em>Habitaciones<\/em>, donde contaban que gast\u00f3 toda su fortuna excavando los restos del castillejo moro porque so\u00f1aba pertinazmente en la presencia de un fabuloso tesoro. Dec\u00edan que nunca lo encontr\u00f3, pero s\u00ed dejaron para la posteridad otro gran tesoro, el de unas historias excitantes de gentes que sab\u00edan encontrar la belleza en las cosas raras.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>Kempis<\/em>: se refiera a la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo<\/em>, del agustino Tom\u00e1s de Kempis (1380-1471), una de las obras m\u00e1s influyentes de la m\u00edstica cristiana.<br><em>Santo Custodio:<\/em> el m\u00e1s famoso curandero de la saga que destac\u00f3 en la Sierra Sur en el siglo XX.<br><em>Habitaciones<\/em>: son los restos de un castillejo \u00e1rable asentado en las estribaciones del r\u00edo Gargant\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br>Si te gustan mis relatos breves puedes encontrar algunos m\u00e1s en la secci\u00f3n #<a href=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=476\">TierraVac\u00eda<\/a> de #CasaDeM\u00e1gina. Tambi\u00e9n puedes dejar un comentario con lo que m\u00e1s te haya gustado, te quedar\u00e9 agradecido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Blancanieves, Hansel y Gretel o Caperucita Roja son unos intrusos que se han apoderado de nuestra ni\u00f1ez. La empresa editorial de los hermanos Grimm fue muy efectiva al influir sobre el pensamiento m\u00e1gico de la infancia con historias de la tradici\u00f3n germana, como hoy influyen sobre nuestro cotidiano las figuraciones del cine norteamericano. 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