{"id":382,"date":"2022-07-06T18:46:59","date_gmt":"2022-07-06T16:46:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=382"},"modified":"2022-07-06T19:26:10","modified_gmt":"2022-07-06T17:26:10","slug":"habanera-de-los-ahogados","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=382","title":{"rendered":"Habanera de los \u00abahogados\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lourdes Aso Torralba<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-red-color has-text-color\">Acc\u00e9sit \u00abPaisajes del silencio\u00bb 2020<\/p>\n\n\n<p align=\"justify\">Los pueblos abandonados atraen al silencio. Silencio roto por el crujir de una rama, el graznido de un cuervo, el correteo de un jabal\u00ed. Quiz\u00e1 suene el agua de alguna fuente si todav\u00eda se decide a manar. Ahora, lo normal es que se hayan borrado los caminos y est\u00e9n cubiertos de zarzas y maleza. Que las culebras deambulen a sus anchas por las ruinas de tejados derrumbados y aniden bajo las piedras. Los huertos de anta\u00f1o se han desdibujado y ya nadie se pelea por una linde, ni por una pared medianera. No hay tomates en verano, ni gallinas cacareando. Ni mujeres con sus risas, ni el sonido de las azadas rompiendo la tierra. Hasta el camposanto est\u00e1 en silencio. Sin arreglar m\u00e1s que por la Fiesta de Todos los Santos. En verano llega alg\u00fan nost\u00e1lgico en bicicleta, solo por saber c\u00f3mo era ese pueblo antes de quedar olvidado. La rueda cruje. Espanta tanta tranquilidad e incluso ese visitante se siente intruso. Como si tuviera que pedir permiso al entrometerse donde no le han invitado. Le crece una sensaci\u00f3n fantasmag\u00f3rica que rodea al abandono. Se llega hasta lo que fue la Iglesia. Queda la Torre del Campanario apuntalada y lo que debi\u00f3 ser el altar mayor. Asoma ahora que es verano, porque en invierno, con las crecidas de las lluvias y el pantano al noventa por ciento de su capacidad, solo los del pueblo saben donde han de mirar. Encuentran los ba\u00f1os de Tiermas, sulfurosos, medicinales, esos a los que ven\u00eda Alfonso XIII para sanar los reumas y el caudillo Franco para tomar el barro como cataplasma contra la dermatitis psori\u00e1sica. El viajero se queda parado, intentando que le llegue el sonido de la algarab\u00eda y se le escapa una l\u00e1grima. Donde se deb\u00edan congregar los vecinos durante la fiesta mayor ataviados con las mejores galas, no hay m\u00e1s que sombras de un pasado que fue pr\u00f3spero hasta que les expropiaron fincas y casas. Hasta que se hipotecaron vidas. Escucha los llantos de las mujeres. Nota el miedo en las almas. Sabe que todos habr\u00edan preferido morir antes que marchar a la ciudad. Tan grande. Tan despersonalizada. Tan fr\u00eda. Tan inhumana. Con lo tranquilos que hab\u00edan vivido todos en el pueblo. Con sus vecinos de siempre, sus calles, sus monta\u00f1as y tambi\u00e9n su silencio. Porque a la gente de pueblo le encanta el silencio. El viajero imagina que hay puntos diminutos en las laderas yermas y se dice que en otros tiempos, sin margen de error, habr\u00edan sido ovejas pastando hierba y desbrozando espesuras para cuando los posibles incendios. El visitante, aunque es verano y no ha conocido ese pueblo incomunicado por las nevadas, no tiene duda. En el pueblo no hay estr\u00e9s. Se le ha parado el reloj del tiempo. Disfruta de peque\u00f1os detalles. Por ejemplo, del olor de las margaritas silvestres. Contempla el vuelo de las mariposas que, ajenas a la intromisi\u00f3n, siguen libando el n\u00e9ctar de las flores. Al visitante le resulta extra\u00f1o un pueblo sin ladridos de perro, sin maullidos, sin voces humanas, sin humo en las chimeneas. Un pueblo con puertas cerradas y ventanas rotas. Sin ropa tendida. Un pueblo inundado por el pantano que iba a servir para regar la tierra de la ribera y que, cuando baja el nivel del agua, asoma la cabeza. Un tejado por aqu\u00ed, otro por all\u00e1, respirando lo poco que puede respirar. Aunque para llegar no haya buena carretera, el visitante opina que las vistas son fabulosas. Que no habr\u00eda mejor lugar para descansar. Que hasta el m\u00e1s deprimido podr\u00eda haber vuelto a sonre\u00edr en un paraje de ensue\u00f1o, que a\u00f1os atr\u00e1s rezumaba vida. Ahora no. Ahora es un pueblo muerto y silencioso. Si acaso, asoma una cara en el suelo de piedra de una casa y se niega a marcharse. La Milagros, dicen. Se le parece. Con la boca abierta en un grito y los pelos desgre\u00f1ados. Como si la hubiera retratado Van Gogh con todo su impresionismo. Reaparece una y otra vez. Porque ese es su sitio. No va a dejar que a\u00fan despu\u00e9s de muerta, la vuelvan a desterrar. Regresa s\u00ed. En la casa se siente en paz. Con tanto silencio puede pasear a sus anchas. Ir y venir al camposanto. Arrancar las malas hierbas y regar alg\u00fan geranio. El visitante cree que le fallan los o\u00eddos. Ha cre\u00eddo escuchar la Habanera triste de la Ronda de Bolta\u00f1a. Su estribillo. (1) <em>\u201cQui\u00e9n me iba a decir a m\u00ed, que so\u00f1aba con el mar, que en un maldito pantano, ayayay, mi casa iba a naufragar<\/em>\u201d Habla de J\u00e1novas, de Tiermas, de Ruesta. (3) En Esc\u00f3 todav\u00eda se mantiene abierta casa Guallar. Viven tres hermanos: F\u00e9lix, Baltasar y Evaristo, que cuidan del ganado por las faldas de la Sierra de Leire. Quiz\u00e1 ya sean dos. O uno. Habr\u00e1n venido los servicios sociales para decirles que no pueden vivir solos. \u00bfY qu\u00e9 voy a hacer yo en la ciudad? -habr\u00e1n dicho. Si mi vida ha sido siempre el campo. Mira que jam\u00e1s sal\u00ed, salvo a las verbenas en tiempos mozos. En la ciudad habr\u00edan de atropellarme. Demasiado ruido. Aqu\u00ed no pasan coches. Me da el sol. \u00bfTele? No, prefiero la radio de toda la vida. Aqu\u00ed se cogen varias emisoras. Le preguntan al viajero si es periodista. Hay muchos que vienen a hacer preguntas para luego ponerlas en la prensa de la capital. Fotos no, que no se dejan. El visitante ha visto en alg\u00fan folleto instant\u00e1neas del pueblo. Las mujeres cosiendo a la sombra del nogal, los cr\u00edos en el patio de la escuela, las caballer\u00edas amarradas en los ganchos enclavados a las paredes de las casas para atar las sogas, los d\u00edas de mercado con los puestos llenos de productos frescos de las huertas y las mujeres amamantando a los ni\u00f1os en la cuneta de un camino, prestas para continuar la siega. S\u00ed, eran otros tiempos. Ahora \u00bfQu\u00e9 j\u00f3venes iban a vivir en un pueblo? No tendr\u00edan posibilidad. Sin escuela para los cr\u00edos. Sin m\u00e9dico. Sin farmacia. Sin tienda para comprar. Y sin l\u00edneas de autob\u00fas que comuniquen los pueblos con la capital. Llegar se llega, pero no da para que pasen dos coches a la vez. La mujeres j\u00f3venes ahora no volver\u00edan al pueblo. No sin un trabajo que les permitiera llegar a fin de mes. Artesan\u00eda on line. Producci\u00f3n de queso envasado al vac\u00edo. Traducci\u00f3n de libros que permitiera tele trabajar.<\/p>\n<p align=\"justify\">El visitante lleva rato parado, pensando que tal vez est\u00e1 all\u00ed porque acaba de encontrar su sitio. Que el pueblo le grita que se quede. Que los abuelos del Camposanto lloran de emoci\u00f3n al sentir su cercan\u00eda y aguardan a que entre en una de las pocas casas que el agua no ahog\u00f3. Que utilice los cuatro ahorros en rehabilitarla. <em>La casa ca\u00edda de la ronda de Bolta\u00f1a, ahora s\u00ed, le grita bien clarito: Y es que (2) no estas aqu\u00ed para llorar, vosotros sois mi pueblo y estos montes tu hogar, por eso s\u00e9 que no vas a llorar, si se nos cae la casa, se vuelve a levantar.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">El visitante sabe que cuando diga en la ciudad que se vuelve al pueblo definitivamente, lo van a criticar. Callar\u00e1 porqu\u00e9 lo hace. Lo tachar\u00edan de loco si explicara que ha escuchado a los muertos cantarle que levante las casas ca\u00eddas, que regrese a su hogar. En la ciudad nadie escucha a los esp\u00edritus y menos, a esos que se quedaron intranquilos flotando en las aguas de los pantanos, asomando de vez en cuando la cabeza por si llega alg\u00fan visitante. Y fue al verlo y antes de perder la oportunidad, que lo invitaron a quedarse. Hasta la Milagros sonr\u00ede. O la que m\u00e1s. Porque si abre una puerta, otras m\u00e1s le seguir\u00e1n.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Nota:<\/strong> (1) En cursiva letra de canciones de La Ronda de Bolta\u00f1a (2) modificada letra para ajuste literario (3) Tras la construcci\u00f3n del pantano de Yesa,muchos pueblos quedaron deshabitados. Tiermas era un pueblo prospero que ahora est\u00e1 inundado por el pantano y sus alrededores muertos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lourdes Aso Torralba Acc\u00e9sit \u00abPaisajes del silencio\u00bb 2020 Los pueblos abandonados atraen al silencio. Silencio roto por el crujir de una rama, el graznido de un cuervo, el correteo de un jabal\u00ed. Quiz\u00e1 suene el agua de alguna fuente si todav\u00eda se decide a manar. 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