{"id":401,"date":"2022-07-06T18:59:53","date_gmt":"2022-07-06T16:59:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=401"},"modified":"2022-07-06T19:25:49","modified_gmt":"2022-07-06T17:25:49","slug":"la-fotografia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=401","title":{"rendered":"La fotograf\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Natalia Franco Caurel<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-red-color has-text-color\">Acc\u00e9sit \u00abPaisajes en sepia\u00bb 2020<\/p>\n\n\n<p align=\"justify\">Ayer encontr\u00e9 esta foto en el fondo de un caj\u00f3n. Ya casi me hab\u00eda olvidado de su existencia&#8230; En ella est\u00e1n mis padres y mis hermanos. Yo no aparezco, estoy junto al fot\u00f3grafo que inmortaliz\u00f3 la escena. La foto fue tomada un d\u00eda de verano de principios de los a\u00f1os cuarenta del siglo pasado. Mis padres est\u00e1n recogiendo la hierba para dar de comer al ganado. En el momento en que la fotograf\u00eda fue hecha, mi madre hab\u00eda hecho una parada para amamantar a mi hermano peque\u00f1o, mientras mi padre los observa de pie, apoyado en un poste de madera que sostiene una suerte de zagu\u00e1n que da algo de sombra. Las ropas que llevan son miserables, se caen a trozos. Estoy convencido de que mi padre en aquel entonces ya daba vueltas en su cabeza a la idea de emigrar a Argentina. Quiz\u00e1s en ese mismo instante en que la c\u00e1mara capt\u00f3 para la posteridad, mi padre estaba pensando lo mismo que yo con solamente siete a\u00f1os adivinaba; la miseria y necesidad que asolaba nuestra casa, tan evidente en las ropas andrajosas que vest\u00edamos y que mi madre hac\u00eda durar a\u00f1os a costa de los continuos repasos y remiendos. A la hora de la comida, hab\u00eda siempre sobre la mesa una sopa de patatas y cebolla que apenas nos saciaba. En el desayuno y la cena, un cuenco de leche con un trozo de pan duro. Ese era el panorama cotidiano en nuestra casa&#8230;y tantas estrecheces fueron las que empujaron a mi padre a emigrar dos a\u00f1os despu\u00e9s, dejando a mi madre sola y al cargo de sus cuatro hijos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al otro lado del oc\u00e9ano ten\u00edamos familia, t\u00edos y primos que hab\u00edan marchado quince a\u00f1os antes en busca de una vida mejor. Ellos fueron los que le procuraron un trabajo de jornalero en una hacienda de los extrarradios de Buenos Aires. Antes de marchar, mi padre nos jur\u00f3 que iba a arreglarlo todo para que nos reuni\u00e9ramos con \u00e9l en cuanto fuera posible. Tambi\u00e9n nos prometi\u00f3 que nos enviar\u00eda mensualmente todo el dinero que pudiera juntar para que no nos faltara de nada. Y as\u00ed fue, mi padre era un hombre de palabra. A los dos meses de su partida lleg\u00f3 la primera carta y la primera cantidad de dinero. Lo mismo sucedi\u00f3 al mes siguiente, y al otro&#8230; Todos los meses esper\u00e1bamos las cartas de nuestro padre con impaciencia, en ellas nos contaba c\u00f3mo era su vida en el Nuevo Continente. C\u00f3mo era la capital, sus coches, sus anchas avenidas orladas de grandes edificios, tiendas y negocios, sus gentes con su habla tan particular, la m\u00fasica que aqu\u00ed no conoc\u00edamos&#8230;tambi\u00e9n nos hablaba de su trabajo, de su patr\u00f3n, del barrac\u00f3n donde viv\u00eda y de cu\u00e1nto nos echaba de menos. Las cartas llegaban todos los meses. Las esper\u00e1bamos con impaciencia porque eran nuestro seguro de vida, al menos el seguro de una vida mejor. Gracias al dinero que nuestro padre nos enviaba pod\u00edamos comer y vestir, e incluso comprar libros y l\u00e1pices para ir a la escuela. Nuestro padre tambi\u00e9n nos enviaba de vez en cuando alguna foto suya en las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Recuerdo con especial cari\u00f1o una que tiene por detr\u00e1s un sello de un fot\u00f3grafo de Buenos Aires. En ella lleva puesto un traje oscuro y un sombrero de paja. Est\u00e1 s\u00f3lo y posa en un estudio delante de una tela en la que hay pintadas una calle con unas casas; \u00e9l est\u00e1 triste, muy triste. Hab\u00edan pasado cinco a\u00f1os desde que mi padre hab\u00eda partido cuando, inesperadamente, las cartas dejaron de llegar. Era por el mes de Noviembre y ya hac\u00eda fr\u00edo. Mi madre estaba preocupada, aunque no lo quer\u00eda confesar. Yo la ve\u00eda llorar a solas, frente al fuego y le preguntaba qu\u00e9 le pasaba, pero ella me contestaba con evasivas. &#8211; Nada Pedro, no me pasa nada. Yo sospechaba que su tristeza ten\u00eda que ver con la carta de pap\u00e1, aunque ella no lo confesaba. No fue hasta tres meses m\u00e1s tarde cuando lleg\u00f3 a casa una carta, proced\u00eda de Argentina, pero no era de mi padre. Era una carta de la Gobernaci\u00f3n de Buenos Aires en la que se notificaba su fallecimiento. Como causa de la muerte constaban unas fiebres tifoideas. Aquel d\u00eda se hizo de noche en mi casa. Un tupido velo negro de luto y duelo se despleg\u00f3 sobre nosotros y nos envolvi\u00f3 durante mucho tiempo. Nos sent\u00edamos como un barco que hab\u00eda perdido el tim\u00f3n y navegaba a la deriva. Pronto regresaron a casa las estrecheces y la escasez. Mi hermano Jos\u00e9 y yo tuvimos que dejar de ir al colegio para ayudar en las labores del campo. Mi madre ya no volvi\u00f3 a ser la misma. Nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a poner el vestido nuevo de color azul que se hab\u00eda comprado para ir a Misa los Domingos, ni volvi\u00f3 a recogerse el pelo con la cinta de terciopelo&#8230;Con mucho esfuerzo, trabajo y privaciones conseguimos salir adelante, pero la figura de mi padre nos acompa\u00f1\u00f3 siempre, como un referente que hemos tenido constantemente presente en nuestras vidas. Muchos a\u00f1os han transcurrido ya desde aquello, pero cada vez que evoco su recuerdo, viene a mi mente la imagen fugaz que la lente del fot\u00f3grafo captur\u00f3 aquella tarde de verano en la que mi madre amanta a mi hermano peque\u00f1o mientras mi padre los observa apoyado en un poste de madera, probablemente so\u00f1ando ya con buscar una suerte mejor para su familia al otro lado del oc\u00e9ano&#8230;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Natalia Franco Caurel Acc\u00e9sit \u00abPaisajes en sepia\u00bb 2020 Ayer encontr\u00e9 esta foto en el fondo de un caj\u00f3n. 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