{"id":427,"date":"2022-08-06T14:05:02","date_gmt":"2022-08-06T12:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=427"},"modified":"2023-08-16T14:03:21","modified_gmt":"2023-08-16T12:03:21","slug":"escribiendo-para-una-guerra","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=427","title":{"rendered":"El peque\u00f1o memorialista"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-bottom\" style=\"grid-template-columns:67% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"560\" height=\"744\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/botecitos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-445 size-full\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/botecitos.png 560w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/botecitos-226x300.png 226w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-small-font-size\">Repisa de madera con botes de tinta rotulados con nombres de familias y cuadro explicativo con fotograf\u00eda, que recrea los objetos que un d\u00eda estuvieron en el Cortijo de Polera, en las Cabritas, Huelma (Ja\u00e9n). Se expone en una pared junto a la chimenea de La Casilla, en Casa de M\u00e1gina.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-brown-color has-text-color has-medium-font-size\">El peque\u00f1o memorialista se afanaba en su oficio con la presteza de un notario. Eran los a\u00f1os de la guerra del 36, cuando en las <em>Cabritas <\/em>solo quedaron mujeres y ni\u00f1os, con algunos viejos inh\u00e1biles para el combate. Fue entonces cuando el cortijo de <em>Polera<\/em> se convirti\u00f3 en centro de comunicaciones entre las familias, pues all\u00ed viv\u00eda el \u00fanico ni\u00f1o del valle del Gargant\u00f3n que sab\u00eda leer y escribir. El peque\u00f1o Rosendo recib\u00eda cotidianamente a las esposas y madres desesperadas por tener noticias de sus hombres desplazados al frente.<\/p>\n\n\n\n<p>En la puerta del cortijo, un corro perseverante de campesinas atend\u00eda con ansias a las nuevas que tra\u00edan las misivas que llegaban desde tierras lejanas, casi siempre a destiempo. El muchacho las le\u00eda en comunidad, en un acto de consolaci\u00f3n colectiva, con la templanza que la ocasi\u00f3n requer\u00eda, entre las risas y lloriqueos de unas mujeres curtidas por el sol y el esfuerzo, por la conciencia de saberse las \u00fanicas mantenedoras de la hacienda.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego llegaba el momento de las contestaciones. Rosendo aprendi\u00f3 pronto a discurrir como los mayores, pues las mujeres le apremiaban a pasar a las letras lo que su rudo lenguaje expresaba con dificultad. El \u00fanico emolumento que se impuso para tan delicado menester fue que ellas le llevasen la tinta para escribir, por ser un material tan preciado como escaso en aquellos tiempos de tanta carest\u00eda. Como si de un valioso elixir se tratara, ordenados en un vasar junto a la chimenea, el ni\u00f1o fue colocando los botecitos de cristal con el nombre de la estirpe a la que pertenec\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>La fama de Rosendo como escritor epistolar se extendi\u00f3 por la comarca hasta el punto de no dar abasto a tanta demanda. La soluci\u00f3n pas\u00f3 por incorporar a la ni\u00f1a, su hermana Visitaci\u00f3n, tan chica como \u00e9l. Pero como en ese tiempo no era costumbre que las chiquillas de los cortijos acudieran a la escuela, no tuvo m\u00e1s remedio que ense\u00f1ar a su hermana a escribir por las noches, a base de lecciones expr\u00e9s que en pocas semanas lograron que la empresa de responder cartas se realizase a dos manos. Y as\u00ed, sin pensarlo, se pudo rescatar otra mujer para la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra termin\u00f3, los hombres que pudieron regresaron y mengu\u00f3 la funci\u00f3n memorialista de Rosendo, quedando hu\u00e9rfanos los disparejos botecitos de tinta. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero el muchacho continu\u00f3 escribiendo, anotando en libretas todo lo que observaba en los campos, en los animales, en las gentes y en sus faenas. Las libretas escolares se fueron acumulando con meticulosas relaciones de aconteceres de los sitios y los d\u00edas. Y con ello se convirti\u00f3 en un prol\u00edfico escritor popular de la tierra vac\u00eda. Aunque nunca llegara a ver sus escritos en letra de imprenta. <em>Manuel Amezcua.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"804\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_20220806_124054-1024x804.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-428\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_20220806_124054-1024x804.jpg 1024w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_20220806_124054-300x236.jpg 300w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_20220806_124054-768x603.jpg 768w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_20220806_124054-1536x1207.jpg 1536w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/IMG_20220806_124054-2048x1609.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Los hermanos Gonzalo, Visitaci\u00f3n y Rosendo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"954\" height=\"700\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/rosendo4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-463\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/rosendo4.png 954w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/rosendo4-300x220.png 300w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/rosendo4-768x564.png 768w\" sizes=\"(max-width: 954px) 100vw, 954px\" \/><figcaption>La escritura ha acompa\u00f1ado a Rosendo desde su ni\u00f1ez, que ha sabido conciliar con sus labores agr\u00edcolas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<br>Escrib\u00ed esta narraci\u00f3n para la revista del Museo de la Escritura Popular de Terque. El protagonista es mi t\u00edo Rosendo Amezcua Lirio, que me cont\u00f3 esta historia una tarde de oto\u00f1o en su casa de B\u00e9lmez de la Moraleda, cuando ya pasaba los 80 a\u00f1os. Es una de tantas historias que, junto a sus viejas libretas manuscritas, hoy honran su memoria.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:15px\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br>Si te gustan mis relatos breves puedes encontrar algunos m\u00e1s en la secci\u00f3n #<a href=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=476\">TierraVac\u00eda<\/a> de la #CasaDeM\u00e1gina. Tambi\u00e9n puedes dejarme un comentario con lo que m\u00e1s te haya gustado, te quedar\u00e9 agradecido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Repisa de madera con botes de tinta rotulados con nombres de familias y cuadro explicativo con fotograf\u00eda, que recrea los objetos que un d\u00eda estuvieron en el Cortijo de Polera, en las Cabritas, Huelma (Ja\u00e9n). 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