{"id":506,"date":"2023-02-06T09:42:44","date_gmt":"2023-02-06T08:42:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=506"},"modified":"2023-08-16T13:50:44","modified_gmt":"2023-08-16T11:50:44","slug":"el-exorcismo-de-motavita","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=506","title":{"rendered":"El exorcismo de Motavita"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-bottom\" style=\"grid-template-columns:63% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"410\" height=\"521\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/motavita.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-507 size-full\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/motavita.jpg 410w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/motavita-236x300.jpg 236w\" sizes=\"(max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-small-font-size\">Escrib\u00ed este relato para la revista Index , en el que recojo una escena que contempl\u00e9 tras haber asistido en julio de 1998 a una misa de sanaci\u00f3n en la peque\u00f1a aldea de Motavita, en lo m\u00e1s profundo de los Andes colombianos. Con el tiempo supe que el sacerdote que oficiaba estas misas hubo de cambiar su ubicaci\u00f3n a otro poblado como consecuencia del acoso del sector m\u00e1s ortodoxo de la Iglesia, pero continu\u00f3 haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-brown-color has-text-color has-medium-font-size\">Cuando el padre \u00c1lvaro invoc\u00f3 a los demonios para que abandonasen los cuerpos de los pose\u00eddos, un coro de gritos enfurecidos rompi\u00f3 el silencio de la misa. Fue en mitad de la oraci\u00f3n de sanaci\u00f3n, un rito salut\u00edfero tan eficaz culturalmente como heterodoxo. El obispado de Tunja no ve con buenos ojos las misas de sanaci\u00f3n que el padre \u00c1lvaro organiza los s\u00e1bados en su remoto retiro de Motavita.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo combate con la ignorancia, mientras que los vecinos de la aldea, de apenas doscientas almas, asisten encantados al masivo peregrinaje que anima c\u00edclicamente el pueblo desde los a\u00f1os que hace que lleg\u00f3 el pol\u00e9mico p\u00e1rroco. Hasta veinte y cinco mil criaturas afirma el cura que se han desplazado esta destemplada tarde, despu\u00e9s de hacer un recuento colectivo y a voz en alto para dibujar por estados y pa\u00edses el mapa devocional sobre el que ejerce su influencia. Y debe ser verdad, ya que en esta ocasi\u00f3n la ceremonia, concelebrada y con la presencia de las autoridades locales, tiene lugar sobre el templete de la m\u00fasica en la glorieta del parque, puesto que es mucha gente para tan peque\u00f1o templo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todos los demonios han sido sensibles a las palabras del oficiante. Algunos, seguro que por m\u00e1s viejos, se han hecho fuertes en el cuerpo de sus v\u00edctimas y se resisten a abandonarlos. Es el caso de la mujer que aparece en la fotograf\u00eda, recostada en el suelo sobre un charco de v\u00f3mito y or\u00edn, inmune a los escapularios que rodean su cuello, entregada a la zozobra de la posesi\u00f3n, o de su limitaci\u00f3n mental, al decir de alg\u00fan esc\u00e9ptico. El sacerdote se aposta sobre su cara, esgrime las bendiciones como un guerrero sus armas ante una fortaleza sitiada. El demonio saldr\u00e1 tarde o temprano y lo har\u00e1 por la boca, que es por donde entr\u00f3. Su asistente lo sabe y se muestra expectante y en tensi\u00f3n extrema, como si estuviera lista para abalanzarse sobre el monstruo. La escena es contemplada por un corro de curiosos m\u00e1s interesados por el espect\u00e1culo del exorcismo que por el ceremonial lit\u00fargico.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi acompa\u00f1ante Carmenza me dijo una semana m\u00e1s tarde que la chica se encontraba mucho mejor. Era una campesina de una vereda cercana que llevaba un tiempo fuera de s\u00ed, agobiando a sus padres y a otros rancheros de los alrededores con impertinencias y conductas indecorosas. Desde que asisti\u00f3 a la misa de sanaci\u00f3n de Motavita y le sacaron el demonio dicen que ha recobrado su natural modosidad para tranquilidad del vecindario. <em>Manuel Amezcua<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Misa de sanaci\u00f3n<\/em>: ceremonia con gran aceptaci\u00f3n popular en algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica latina, en la que un sacerdote que posee el don, introduce una larga oraci\u00f3n en el ceremonial de la misa al que se reconoce la propiedad de realizar curaciones milagrosas en vivo y en directo.<br><em>Vereda<\/em>: divisi\u00f3n territorial que comprende asentamientos rurales dispersos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:15px\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br>Si te gustan mis relatos breves puedes encontrar algunos m\u00e1s en la secci\u00f3n #<a href=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=476\">TierraVac\u00eda<\/a> de la #CasaDeM\u00e1gina. Tambi\u00e9n puedes dejarme un comentario con lo que m\u00e1s te haya gustado, te quedar\u00e9 agradecido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrib\u00ed este relato para la revista Index , en el que recojo una escena que contempl\u00e9 tras haber asistido en julio de 1998 a una misa de sanaci\u00f3n en la peque\u00f1a aldea de Motavita, en lo m\u00e1s profundo de los Andes colombianos. 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