{"id":856,"date":"2023-08-17T19:16:09","date_gmt":"2023-08-17T17:16:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=856"},"modified":"2023-08-17T19:16:43","modified_gmt":"2023-08-17T17:16:43","slug":"alcala-cuando-llega-don-carnal","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=856","title":{"rendered":"Alcal\u00e1, cuando llega don Carnal"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\" style=\"grid-template-columns:35% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"394\" height=\"965\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/mota.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-858 size-full\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/mota.png 394w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/mota-122x300.png 122w\" sizes=\"(max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-off-white-background-color has-background has-small-font-size\">Preg\u00f3n del Carnaval de Alcal\u00e1 la Real (Ja\u00e9n), pronunciado el 10 de febrero de 1991 por el Dr. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.fundacionindex.com\/gomeres\/?cat=79\" target=\"_blank\">Manuel Amezcua.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Excelent\u00edsimo se\u00f1or alcalde, se\u00f1oras y se\u00f1ores, convecinos y amigos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>De Carnaval todo pasa<\/em>, dice un viejo dicho de carnestolendas, y en verdad, en verdad, que algunos se encontraron con lo que menos esperaban, sin ser precisamente una sorpresa agradable.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que aqu\u00ed el amigo <em>Paco Mart\u00edn<\/em> se ha empecinado en pasear a este investigador de misa y olla por los foros alcala\u00ednos como en un rosario de la Aurora. No s\u00e9 si detr\u00e1s de todo existe una desproporcionada exaltaci\u00f3n personal o si se oculta alguna oscura venganza de los tiempos lejanos en que compartimos el cen\u00e1culo de un amago de vocaci\u00f3n sacerdotil desorientada.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Siempre he pensado que de haber nacido dos siglos antes nuestro amigo <em>Paco<\/em> hubiera sido un abate francmas\u00f3n. Prueben, si ustedes no me creen, a ponerle una capa de conspirador jesu\u00edtico a esa dulce sonrisa de tonsurado. Como sus padres no se conocieron en plena guerra de la Independencia, <em>Paco Mart\u00edn<\/em> se salv\u00f3 de andar los caminos de la abad\u00eda alcala\u00edna vendiendo ung\u00fcentos milagrosos mientras repart\u00eda panfletos incendiarios. Hoy se relame el regustillo de presentarme como orquesta sinf\u00f3nica para un encargo tan pintoresco como traicionero, y es que todav\u00eda no acierto a comprender qu\u00e9 hace alguien como yo en un lugar como \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Mal a\u00f1o habemos de carnavales! pensaba al tiempo de aceptar este encargo y a tenor de la dram\u00e1tica actualidad que atravesamos. Un discurso que se espera jocoso, sat\u00edrico y neurast\u00e9nico, corre el peligro de convertirse en agua-fiestas si don Carnal no lo remedia. Al final espero contar con la buena voluntad de los congregados para disculpar las limitaciones literarias del pregonero y aguantar durante veinte minutos lo que alguien que interesa de las manifestaciones populares jiennenses tiene que decir de una fiesta ancestral como es el carnaval.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Uno&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un columnista de cierto peri\u00f3dico jiennense decimon\u00f3nico, de corte distinguidamente conservador, alud\u00eda al carnaval calific\u00e1ndolo como \u00abLa Fiesta de Satan\u00e1s\u00bb, con cuya definici\u00f3n pon\u00eda de manifiesto la quintaesencia de la fiesta exaltadora de los valores paganos de la vida. Claro que esto ocurr\u00eda cuando los encantos y turbulencias del carnaval estaban en todo su apogeo, o sea, mucho antes de que se reglamentara esta diversi\u00f3n siguiendo criterios pol\u00edticos y concejiles, atendiendo a ideas de orden social.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La partida de defunci\u00f3n del carnaval est\u00e1 firmada, al menos esa es la posici\u00f3n de don <em>Julio Caro Baroja<\/em>, que argumenta con serios razonamientos. La principal raz\u00f3n de la decadencia y muerte de la fiesta de carnaval est\u00e1 en su misma raz\u00f3n de ser: \u00ab<em>El Carnaval, nuestro carnaval,<\/em>-dice el sabio antrop\u00f3logo- <em>qui\u00e9rase o no, es un hijo, aunque sea pr\u00f3digo, del cristianismo; mejor dicho sin la idea de la cuaresma, no existir\u00eda en la forma concreta en que ha existido desde fechas oscuras de la edad Media\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siendo as\u00ed, y es razonable pensar que as\u00ed sea, la fiesta de carnaval, sin negar sus or\u00edgenes paganos, surge como reacci\u00f3n a la obligatoriedad de la Cuaresma con sus ayunos, abstinencias y prohibiciones de todo tipo. Empezaba la larga temporada de cuarenta d\u00edas de sacrificio y hab\u00eda que aprovechar el tiempo y despedirse de la vida con frenes\u00ed. Dec\u00eda <em>Blanco White<\/em> refiri\u00e9ndose al comportamiento de un pueblo andaluz: \u00ab<em>Al aproximarse el carnaval, las ganas de retozar se apoderan r\u00e1pidamente de sus asiduos devotos hasta acabar en una posesi\u00f3n completa que dura los tres d\u00edas que preceden al mi\u00e9rcoles de ceniza\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parece que la desaparici\u00f3n del carnaval estar\u00eda en estrecha relaci\u00f3n con la secularizaci\u00f3n de la vida y no tanto con las prohibiciones por parte de los gobiernos antipopulares. La pregunta obligada es \u00bfrealmente ha muerto el carnaval? Si no ha muerto, por lo menos recuper\u00e1ndose de la lenta agon\u00eda de los \u00faltimos a\u00f1os s\u00ed que est\u00e1. Recu\u00e9rdese que en la Guerra civil el general Franco aboli\u00f3 esta fiesta por decreto en la zona rebelde y tras la victoria en todo el territorio nacional. En realidad no hac\u00eda sino seguir la tradici\u00f3n de anteriores gobernantes que hab\u00edan venido prohibiendo el carnaval, o al menos regul\u00e1ndolo, desde el siglo XVI, y al tiempo dar satisfacci\u00f3n a las clases sociales que tradicionalmente hab\u00edan mantenido una postura hostil hacia la fiesta mas celebrada por el pueblo llano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta hostilidad proven\u00eda de la sensaci\u00f3n de inseguridad que proporcionaban las clases bajas que celebraban los carnavales bebiendo y alborotando las calles. Como consecuencia, el carnaval desapareci\u00f3 en la mayor parte de las ciudades y pueblos espa\u00f1oles, o cuando menos sobrevivi\u00f3 como el de C\u00e1diz, domesticado y en forma de fiestas t\u00edpicas fuera de su fecha tradicional. La muerte de Franco provoca una inmediata reacci\u00f3n de C\u00e1diz a la que se suman otros pueblos por recobrar su carnaval, que en unos primeros a\u00f1os aparece con mucha reglamentaci\u00f3n y demasiada cabalgata, hasta desembocar en la explosi\u00f3n de participaci\u00f3n popular que estamos experimentando en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y volvemos a repetirnos la pregunta \u00bfha muerto el carnaval? El carnaval cumple unas funciones sociales y psicol\u00f3gicas que ninguna otra fiesta proporciona cumplidamente. El carnaval rompe el orden social, enfrenta las clases, libera los instintos y rompe las represiones. Todo esto lo realiza a trav\u00e9s del disfraz, invirtiendo el orden de las cosas, comiendo y bebiendo, ironizando y satirizando a la sociedad y a la autoridad y, en definitiva, dando rienda suelta a la fantas\u00eda y la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si estas funciones no las realiza otro tipo de fiestas o actividades, como creemos, si la problem\u00e1tica de opresi\u00f3n y desigualdades sigue existiendo y, a la par, las libertades m\u00ednimas est\u00e1n garantizadas y la libre expresi\u00f3n respetada, es evidente que el carnaval no morir\u00e1 nunca, al menos en los lugares donde, como es el caso de Alcal\u00e1, ha sido capaz de resistir la embestida de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Dos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Para qu\u00e9 quiere el cura<\/em><br><em>lo que le cuelga<\/em>, <br><em>que se lo eche a los gatos<\/em><br><em>que se entretengan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed dice una canci\u00f3n procedente de Villanueva de la Reina y que pertenece a un particular g\u00e9nero que llaman <em>mononas<\/em>, que son unas coplas de invierno que cantan los aceituneros en las cuadrillas y con las que satirizan todo lo divino y humano que se les pone a tiro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Caramba con el viejo<\/em><br><em>que tieso mea<\/em><br><em>que la pared de enfrente<\/em><br><em>la \u00ababujerea\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este pueblo de la campi\u00f1a jiennense, como en otros muchos lugares, se considera ya iniciado su tiempo excepcional a partir de la misma navidad y otras fiestas significativas de invierno. El carnaval, entendido en su sentido r\u00edtmico, tiene una amplitud temporal que supera a los tres d\u00edas que le corresponden seg\u00fan el calendario festivo del a\u00f1o.  As\u00ed pues, se trata de una \u00e9poca de alegr\u00eda y confusi\u00f3n, de agravios, esc\u00e1ndalos y s\u00e1tiras, de inversi\u00f3n y todo tipo de excesos. Justo lo contrario del ayuno que simboliza la cuaresma, aunque parece ser que de siempre las abstinencias y rigores cuaresmales han sido mucho menos observados que los excesos carnavalescos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el carnaval de Ja\u00e9n han resaltado tradicionalmente todos estos elementos y tomando forma de diablos, de falsos obispos y de otras mascaradas, han ocupado un puesto preeminente entre la larga lista de costumbres prohibidas y pecados p\u00fablicos sancionados por el ordinario (enti\u00e9ndase el ordinario como el aparato eclesi\u00e1stico que todo lo depura y organiza). Pues de forma desordenada, como homenaje a este tiempo de desorden, intentaremos dar algunas pinceladas sobre aspectos hist\u00f3ricos y culturales del carnaval de Ja\u00e9n, cuyos primeros testimonios se remontan a algo mas de quinientos a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue su patrocinador el m\u00e1s marchoso de los cancilleres de Enrique IV, el Condestable de Castilla don Miguel Lucas de Iranzo, que durante su residencia en Ja\u00e9n en las postrimer\u00edas del siglo XV animaba las carnestolendas con un apretado programa en el que participaban todos los estamentos sociales de la ciudad. De especial relevancia eran los actos del martes de carnaval, inici\u00e1ndose la fiesta muy temprano, antes del desayuno y al toque de trompetas, atabales, chirim\u00edas y otros instrumentos m\u00e1s suaves. La ma\u00f1ana transcurr\u00eda entre los desfiles de m\u00e1scaras y cosantes, desde la puerta del palacio del condestable, en la calle Maestra, hasta la plaza de la catedral, que en aquellos d\u00edas hab\u00eda sido librada de las grandes piedras de canter\u00eda que serv\u00edan para su construcci\u00f3n para que la juventud pudiera danzar y divertirse con los juegos de ca\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tarde se abr\u00eda con la colaci\u00f3n de viandas en la plaza de la Audiencia, al pie de la torre del palacio, con lo que se inundaba de gentes de toda condici\u00f3n, pobres y menesterosos, gremios, ancianos, etc. La jornada terminaba con una gran luminaria, en torno a la cual caballeros sobre briosos alazanes, lanza en ristre, entreten\u00edan a las due\u00f1as y doncellas con el juego de las sortijas y otras seducciones.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero los carnavales del Condestable Iranzo eran nada comparados con las libertades saturnalicias de los beneficiados jiennenses de la \u00e9poca, cuyas disoluciones durante los oficios religiosos de la catedral fueron tan escandalosas que tuvieron que prohibirse en las constituciones sinodales. Y es que los p\u00edcaros eclesi\u00e1sticos gustaban de echar aguas sucias sobre las venerables calvas de los miembros del cabildo vali\u00e9ndose de una lavativa o ajile, as\u00ed como echaban en la naveta del incienso productos que al quemarse produc\u00edan un humo f\u00e9tido o provocaban violentos estornudos; cometiendo de paso otras irreverencias como ponerse a comer durante la misa, hacer parodias de los sermones con frases incongruentes que provocaban la risa, traer perros ladradores que perturbaban el normal desarrollo del servicio coral, o bien echar entre la multitud culebras y lagartos que provocaban su huida como despavoridos por las naves de la catedral.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El colmo de la inversi\u00f3n del orden social, de lo humilde y lo servil frente a lo soberbio y lo poderoso, se alcanzaba con la fiesta del <em>obispillo<\/em> o <em>episcopellus<\/em>. El obispillo era un ni\u00f1o de coro, laico o monaguillo, seleccionado de entre los de mayor fama de desverg\u00fcenza, al que revest\u00edan con ornamentos de obispo, se le pon\u00eda la mitra, pectoral y anillo, modo episcopaliar e interven\u00eda como presidente en la direcci\u00f3n del coro y dem\u00e1s actos a excepci\u00f3n de la misa. Despu\u00e9s de entronizado en su sitial, desde el De\u00e1n hasta el \u00faltimo capell\u00e1n de la catedral ten\u00edan que rendirle homenaje y veneraci\u00f3n, oblig\u00e1ndose a acatar por este d\u00eda las atrevidas \u00f3rdenes del pintoresco personaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Tres<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otras formas de esperpento al natural acosar\u00e1n a los ilustrados eclesi\u00e1sticos del siglo de las luces: los <em>diablillos<\/em>, que tuvieron especial incidencia en las fiestas barrocas alcala\u00ednas y cuyos desmanes se hicieron intolerantes a los gustos racionalistas de los neocl\u00e1sicos hasta el punto de perseguirlos y terminar con sus travesuras. Los diablillos eran un complemento indispensable en las fiestas de primera clase. Con ropas estrafalarias y m\u00e1scaras infernales destacaban por su especial sentido de la inmoralidad. Gustaban de disfrazarse principalmente los caballeros mozos y eclesi\u00e1sticos de la misma edad y andaban entre la gente con sus cuerpos en continuo movimiento, saltando, brincando y dando carreras y atropellando a los concurrentes a las procesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se met\u00edan en las casas y compromet\u00edan a sus due\u00f1os, especialmente a las mujeres, a las que hac\u00edan insinuaciones deshonestas con gestos tan ordinarios como el de meterse el rabo entre las piernas y se\u00f1alarlas con la punta, llegando incluso hasta el intento de forzarlas, cuando no las avergonzaban con cantaletas indecentes como aquella de:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Ya se que est\u00e1s en la cama<\/em><br><em>bien s\u00e9 que durmiendo no,<\/em><br><em>bien s\u00e9 que tienes la mano<\/em><br><em>donde el pensamiento yo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El incordiar al g\u00e9nero femenino ha sido una costumbre t\u00edpica del carnaval que se ha mantenido hasta la actualidad en muchos pueblos. Uno de ellos es Albanchez, donde la fiesta pagana se convierte en d\u00edas aciagos para las mozas por la costumbre que los mozos tienen de \u00abecharles los bordos\u00bb, impertinente protuberancia que se pega como la lapa y con dificultad se desprende. Los bordos son el fruto de la Anea, planta propia de zonas pantanosas que se utiliza para el enredo de las sillas y otras piezas de artesan\u00eda. Los bordos se cogen en la \u00e9poca estival y se guardan en las c\u00e1maras de las casas, metidos entre pajas. All\u00ed permanecen sec\u00e1ndose hasta el domingo de carnaval.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al mismo tiempo que las fanfarrias, m\u00e1scaras y comparsas desfilan por el pueblo, los mozos pasean con su manojo de bordos debajo del brazo, que pel\u00e1ndolos los tiran a la cabeza y vestido de las mozas que quedan revestidas como corderitos con la pelusa blanquecina. Se dice que cuanto m\u00e1s se quiere a una moza m\u00e1s bordos hay que tirarle, raz\u00f3n por la que los albanchurros, como perros de presa, rondan las esquinas acechando a sus pretendientes para demostrarles su amor apasionado a golpe de bordo. Mientras las calles del pueblo quedan alfombradas de la molesta pelusilla, que se muestra inquieta en los rincones a merced de un leve soplo de viento durante los d\u00edas que median con el domingo de pi\u00f1ata.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La venganza inexorable contra el machismo se producir\u00e1 en el baile de carnaval, donde las agudas letrillas vienen a amortiguar el peso abusivo de aquella tarde:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Ese que ha entrado al baile<\/em><br><em>no da la vuelta<\/em>,<br><em>pa que no se le caiga<\/em><br><em>la cornamenta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Cuando vayas al baile<\/em><br><em>mira, cornudo<\/em>,<br><em>echa la mano a la frente<\/em><br><em>a ver si es tuyo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La que es sin duda la m\u00e1s curiosa autoridad burlesca de la provincia tambi\u00e9n tiene una marcada inclinaci\u00f3n hacia la fustigaci\u00f3n de las mujeres. Se trata del pelotero de Arquillos, un esperpento consistente en un hombre vestido de demonio que durante los d\u00edas que dura la fiesta corre y danza por el pueblo y juega con la turba de chiquillos que lleva tras de s\u00ed comprometi\u00e9ndole. Utiliza una especie de l\u00e1tigo, un palo al que lleva atado un ramal terminado en una suela de alpargata con el que golpea en la espalda a todo aquel que se le pone a tiro. El instrumento, de indudables significaciones f\u00e1licas, es apetecido especialmente por las mujeres, que a golpe de alpargata animan las posaderas al ritmo de la canci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y le daba, le daba, le daba<\/em><br><em>unos palos que la consolaba,<\/em><br><em>y le daba, le daba, le dio<\/em><br><em>unos palos que la consol\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El amigo Vicente, que desde que no hay promesas ejerce de pelotero como de plantilla, tiene en la vida real limitadas sus facultades mentales. Ello no impide que en estos d\u00edas se convierta en el personaje m\u00e1s importante del pueblo, teniendo prerrogativas especiales, como la de comer y beber libremente en los lugares p\u00fablicos y privados durante los d\u00edas de la fiesta y a costa del vecindario.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los otros grandes protagonistas de los carnavales espa\u00f1oles son los animales, que cumplen funciones tan importantes que a veces se convierten en los personajes centrales del mismo. Sobre todo destaca su car\u00e1cter ambiguo, su animalidad se manifiesta en comportamientos no del todo claros, de ah\u00ed que se elija preferentemente la m\u00e1scara para encarnarlos. El ejemplo m\u00e1s claro es el <em>toro de ca\u00f1as<\/em> de Arjona, que hasta hace poco tiempo acompa\u00f1aba a los ga\u00f1anes del t\u00e9rmino en una mascarada que organizaban en el invierno. Se trataba de un mulero que se vest\u00eda con una especie de manto hecho de ca\u00f1as, con los correspondientes cuernos y un cencerro al cuello que iba danzando por el pueblo imitando la bravura del animal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero si hay un animal por excelencia que representa simb\u00f3licamente al carnaval es el gallo, cuya interpretaci\u00f3n se reduce a la mortificaci\u00f3n del apetito carnal, por cuando de lujuria se atribuye a este animal. En muchos lugares, el sacrificio de gallos, sea en forma de carreras o mediante ejercicios de punter\u00eda, se hace coincidir con la terminaci\u00f3n del carnaval en clara alusi\u00f3n a la terminaci\u00f3n de los placeres carnales, no en balde el gallo es uno de los animales mas lascivos y carnales que existen.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No siempre se ha entendido este car\u00e1cter ritual del sacrificio de gallos y su prohibici\u00f3n ha terminado con esta costumbre en muchos pueblos. No as\u00ed en Alcal\u00e1, que cada carnaval organiza concursos clandestinos de tiro de gallos en algunas aldeas de sus ruedos, de cuyo nombre no quiero acordarme. El juego consiste en atar una pata del gallo a una estaca e implantarla en un descampado para desde una distancia determinada dispararle tiros de escopeta de postas previa apuesta de los participantes. El gallo cuenta con un margen de medio metro de ramal para esquivar el tiro, pero nunca lo hace, simplemente permanece quieto, sentado, contemplando impasible como van cayendo uno a uno sus compa\u00f1eros de alrededor. En el fondo conoce su destino, sabe que cuando su sangre caiga sobre la madre tierra dar\u00e1 cumplido fin a un rito ancestral del que sin embargo no son conscientes los inexpertos tiradores.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la muerte del gallo culmina tambi\u00e9n ese viejo ballet entre don carnal y la cuaresma que acaba en la muerte del carnaval. Don Carnal, personificado en un ser glot\u00f3n, buen mozo, mujeriego, sensual y crapuloso, capaz de todos los excesos y tropel\u00edas, es sustituido por una mujer larga y escu\u00e1lida que simboliza la cuaresma. <em>Tan larga parece una cuaresma<\/em>, se suele decir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En algunos sitios la cuaresma es representada el mismo mi\u00e9rcoles de ceniza como una gran vieja de cart\u00f3n o papel con siete piernas flacas que simbolizan sus siete semanas de vida, piernas que se ir\u00e1n amputando conforme pase el tiempo. Al final, la cuaresma ser\u00e1 ajusticiada tan sa\u00f1udamente como el mismo carnaval. <em>\u00a1Aserrar la vieja, la p\u00edcara pelleja!<\/em> gritar\u00e1n los ni\u00f1os andaluces en una jornada celebrada con algazara, matracas y quiebra de ollas, c\u00e1ntaros y pucheros, para terminar aserrando o quemando la efigie de la cuaresma dolorida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La m\u00e1s exquisita parodia de la batalla entre el carnaval y la cuaresma la debemos a nuestro Arcipreste de Hita, que en su <em>Libro de Buen Amor<\/em> muestra como don Carnal, despu\u00e9s de derrotada su tropa, va a dar con sus huesos en prisi\u00f3n, que es la cuaresma. Cumplida la cuarentena, don Carnal escapar\u00e1 para adentrarse triunfante por la ciudad acompa\u00f1ado de don Amor (gula y lujuria unidas), siendo recibidos triunfalmente, ah\u00ed es nada, por cl\u00e9rigos, legos, frailes, monjas, due\u00f1as y juglares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&nbsp;<em>Cuatro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En estos tiempos en que jud\u00edos, moros y cristianos se empe\u00f1an en demostrar nuevamente a la humanidad que son capaces de fustigarse sin orden ni concierto, en un macabro carnaval que est\u00e1 abocado a terminar con unos y otros, la verdad es que a uno le entran ganas de decapitar el gallo y reivindicar la idea de la cuaresma. Que venga do\u00f1a cuaresma y organice el mundo con el sentido artesanal que propone el viejo pasqu\u00edn que corona cierto taller alcala\u00edno:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00a1Orden, orden!<\/em><br><em>Un sitio para cada cosa<\/em><br><em>y cada cosa en su sitio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo cierto es que no deja de ser tranquilizador vivir la guerra del golfo desde la perspectiva alcala\u00edna. Antes de finalizar me permito proponer al se\u00f1or alcalde, como digno sucesor de los mas ilustrados xerifes de los <em>Banu Said<\/em> que, acogi\u00e9ndose a las licencias carnavalescas, intervenga en nombre de su pueblo para que se paralicen de una vez por todas esas in\u00fatiles negociaciones de paz y proponga un cambio en el sentido de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una guerra que usando de la memoria hist\u00f3rica que caracteriza a este pueblo emplee como \u00fanica estrategia el lenguaje aleg\u00f3rico con el que los moros y cristianos alcala\u00ednos solucionaron sus diferencias en la incruenta batalla del d\u00eda de Santo Domingo de Silos. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que la l\u00fagubre danza de los misiles sea trocada en ruidos de tambores y atabales, el siniestro espect\u00e1culo de los bombardeos en desenfrenada orquesta de petardos y cohetes rateros, y que los barriles de oro negro que tan perniciosamente se desperdician entre las fatigadas aguas del golfo sean sustituidos para bien com\u00fan de unos y otros por docenas y docenas de barriles de este famoso vino del terreno de las no menos famosas bodegas del <em>Chirro <\/em>o el <em>Miracielos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Cinco<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando la hora del desenfreno anda pic\u00e1ndole a uno en los mas perversos \u00f3rganos y sentidos, no me queda ya nada mas que usurpar al se\u00f1or alcalde su autoridad por unos minutos para ejercer el poder que me concede el fugaz estatus de pregonero. As\u00ed pues:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><em>OS ORDENO A TODOS LOS CIUDADANOS DE ESTE PUEBLO, HOMBRES Y MUJERES DE CUALQUIER EDAD, QUE POR LOS D\u00cdAS QUE DURE EL CARNAVAL DIVIRTAIS VUESTRAS VOLUNTADES SEGUN VUESTRA NATURAL INCLINACION. QUE ROMPAIS EL ORDEN SOCIAL, QUE VIOLENTEIS EL CUERPO, QUE ABANDONEIS VUESTRA PROPIA PERSONALIDAD EQUILIBRADA Y OS UNAIS EN EL SUBCONSCIENTE COLECTIVO, Y SI NO ME CREEIS A MI HACED MERITO DE LA RECOMENDACION DE NUESTRO MAESTRO JUAN DE LA ENCINA:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>COMAMOS Y BEBAMOS TANTO<\/em><br><em>HASTA QUE NOS REVENTEMOS,<\/em><br><em>QUE MA\u00d1ANA AYUNAREMOS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br>\u00a1Viva el Carnaval!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>_________________________<br><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-light-orange-color\">C\u00f3mo citar este documento<\/mark><\/strong><br>Amezcua, Manuel. Alcal\u00e1, cuando llega don Carnal [Preg\u00f3n del Carnaval de Alcal\u00e1 la Real, Ja\u00e9n, 1991]. Casa de M\u00e1gina, 17.08.2023. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=856\">http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=856<\/a>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Preg\u00f3n del Carnaval de Alcal\u00e1 la Real (Ja\u00e9n), pronunciado el 10 de febrero de 1991 por el Dr. Manuel Amezcua. Excelent\u00edsimo se\u00f1or alcalde, se\u00f1oras y se\u00f1ores, convecinos y amigos: De Carnaval todo pasa, dice un viejo dicho de carnestolendas, y en verdad, en verdad, que algunos se encontraron con lo que menos esperaban, sin ser &hellip; <a href=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=856\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Alcal\u00e1, cuando llega don Carnal<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-856","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/856","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=856"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/856\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":862,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/856\/revisions\/862"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=856"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}