{"id":868,"date":"2023-08-18T14:13:47","date_gmt":"2023-08-18T12:13:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?page_id=868"},"modified":"2023-08-18T14:14:13","modified_gmt":"2023-08-18T12:14:13","slug":"cultura-popular-en-la-loma","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=868","title":{"rendered":"Cultura popular en La Loma"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-off-white-background-color has-background\">Conferencia pronunciada por el Dr. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.fundacionindex.com\/gomeres\/?cat=79\" target=\"_blank\">Manuel Amezcua<\/a> con el t\u00edtulo \u00abLa cultura popular de la Loma y su contribuci\u00f3n a la identidad cultural andaluza\u00bb, en el Instituto de bachillerato \u00abAndr\u00e9s Segovia\u00bb de Villacarrillo (Ja\u00e9n), el 27 de febrero 1990, con motivo del D\u00eda de Andaluc\u00eda, presentado por el profesor Antonio Garc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/IMG_20210819_103017-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-869\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/IMG_20210819_103017-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/IMG_20210819_103017-300x225.jpg 300w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/IMG_20210819_103017-768x576.jpg 768w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/IMG_20210819_103017-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/IMG_20210819_103017-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>     Hace apenas una semana recib\u00ed la llamada telef\u00f3nica de uno de los que ocupan esca\u00f1o en el claustro rectoral de esta santa casa, el motivo era para invitarme a formar parte de una historia en la que no hab\u00eda de faltar ni la banda de m\u00fasica. Confieso que por momentos pens\u00e9 que se trataba de conmemorar a los Santos Inocentes mas que el d\u00eda de Andaluc\u00eda. Pero hombre, Antonio Garc\u00eda, \u00bfQu\u00e9 hace uno como yo en un lugar como este? De todas formas, si estoy aqu\u00ed lo es por tres razones: primero, porque te lo deb\u00eda, segundo por ser donde es, y tercero porque si mal saliera este negocio, dir\u00eda como el refr\u00e1n: \u00abpues est\u00e1is en carnaval, os ten\u00e9is que aguantar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>     Debo aclarar que aunque vengo de la otra parte de la frontera, durante varios a\u00f1os he estado vinculado a esta tierra por razones profesionales, lo cual me permiti\u00f3 realizar algunas observaciones que hoy motivan mi presencia aqu\u00ed, adem\u00e1s del oculto deseo de rememorar unos escenarios en los que se mezclan sentimientos y vivencias personales, a cuya tentaci\u00f3n de sacarlos para esta peque\u00f1a charla dif\u00edcilmente podr\u00e9 escapar, porque forman parte de la intensa felicidad que en ellos conoc\u00ed en otro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este d\u00eda se conmemora un acontecimiento importante para Andaluc\u00eda, que tiene su origen en la recuperaci\u00f3n de las libertades en los pueblos de Espa\u00f1a. Se trata de un acontecimiento pol\u00edtico porque pone de manifiesto el deseo de autogobierno de nuestro pueblo, pero es tambi\u00e9n un acontecimiento cultural, ya que el comportamiento del pueblo andaluz en los comicios auton\u00f3micos no pod\u00eda explicarse si no partiera de una conciencia de identidad, que a su vez nace de unas particularidades o rasgos culturales que nos diferencian de otros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero \u00bfCu\u00e1les son estas peculiaridades propias? Cuando la socorrida imagen de la \u00abEspa\u00f1a de la pandereta\u00bb nos llega como un primer flas a la mente, es cuando muchos andaluces empezamos a preguntarnos si realmente existe una cultura andaluza con may\u00fasculas. A pesar de todo, el flamenco, los toros, la picaresca, la siesta, el ronqu\u00edo y otros t\u00f3picos andaluces nos llevan a buscar nuestros signos de identidad en esa otra cultura que las \u00e9lites de Europa de otros tiempos dieron en llamar \u00abpopular\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras el \u00abdescubrimiento\u00bb que de esta persistente imagen de Andaluc\u00eda hicieron los viajeros rom\u00e1nticos europeos, se inici\u00f3 en los medios intelectuales andaluces de finales del siglo XIX un movimiento encaminado al estudio de la cultura popular desde una perspectiva cient\u00edfica. Antonio Machado y \u00c1lvarez, padre del inmortal poeta y creador de la sociedad \u00abel Folk-lore Andaluz\u00bb, romp\u00eda esquemas con afirmaciones que llegaron a convertirse en un grito de alerta sobre la preservaci\u00f3n de nuestras ra\u00edces culturales: \u00ab<em>all\u00ed donde haya siquiera un r\u00fastico espa\u00f1ol, all\u00ed hay conocimientos y sentimientos y deseos que nos importa conocer y traer a la vida<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Luego, lanzaba su desaf\u00edo a la recuperaci\u00f3n de los temas populares con el rigor que la ciencia exige: \u00ab<em>Las coplas no han de estudiarse por bonitas, ni los trovos por caprichosos, ni las adivinanzas por ingeniosas, ni por raras y curiosas las tradiciones y leyendas: coplas, adivinanzas, tradiciones, leyendas, trovos, adagios, refranes, proverbios, di\u00e1logos, juegos c\u00f3micos, cuentos, locuciones peculiares, frases hechas, giros, etc., han de estudiarse como materia cient\u00edfica<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cultura popular empieza a interesar cada vez m\u00e1s y en ese af\u00e1n por recuperar las costumbres y tradiciones tambi\u00e9n participar\u00e1n los investigadores y eruditos del Ja\u00e9n de principios de siglo. Especialmente destaca toda una generaci\u00f3n de escritores que van a tener una marcada inclinaci\u00f3n por el costumbrismo jiennense, entre los que cabe destacar al Acad\u00e9mico Antonio Alcal\u00e1 Venceslada, autor del \u00abVocabulario Andaluz\u00bb, que si bien su obra cae dentro del terreno de la ling\u00fc\u00edstica, en sus muchos art\u00edculos puso de manifiesto lo descuidados que estaban los estudios folkl\u00f3ricos en nuestra provincia, sugiriendo, imbuido de la filosof\u00eda machadiana, la necesidad de una sociedad dedicada, seg\u00fan sus palabras, al \u00abespingueo del saber popular\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Merece la pena detenernos aqu\u00ed, pues fue Alcal\u00e1 Venceslada qui\u00e9n a trav\u00e9s del lenguaje popular empez\u00f3 a descubrirnos los primeros rasgos de identidad de nuestros pueblos de la Loma y de otros de la provincia: \u00ab<em>Asnos en Ja\u00e9n, burras de Beg\u00edjar, hombres de Baeza, mujeres de \u00dabeda, bueyes en la Serena, mentiras en Sabiote, en Villacarrillo trigo, en Torafe frio, en Villanueva gala, en Beas frescura, tontos en Hornos, bellacos en Segura\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En otros se dejan apuntar las secuelas de relaciones at\u00e1vicas de dependencia muy descompensada en la actualidad, as\u00ed ocurre con los de Iznatoraf que desde la altura de su fuero les recuerdan a sus vecinos de abajo su sentimiento de capitalidad: \u201c<em>Ser\u00e1 Villanueva, mientras Torafe quiera<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las viejas paradojas solariegas tambi\u00e9n se dejan sentir en la sabidur\u00eda popular, aunque de las familias en cuesti\u00f3n no queden ni las piedras: \u201c<em>Los buenos de Villanueva son peores que los malos de Perogil<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los t\u00f3picos seculares de los pueblos se incorporan al lenguaje familiar como suspiros: <em>\u00abMal sab\u00e9is a Sabiote<\/em>\u00ab, dec\u00edase como eufemismo hasta no hace mucho para tratar a uno de necio, por lo cual no es raro que abunden las cantinelas sat\u00edricas entre paisanos de diferentes pueblos, como esta con la que enfadaban los de Sabiote a sus vecinos de Torreperogil: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u201cTorre\u00f1o de la Torre,<\/em> <br><em>moco te corre,<\/em> <br><em>\u00a1Quiquiriqu\u00ed, s\u00fabete aqu\u00ed!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y nosotros salimos de los debates del lenguaje con aquella ocurrencia del aceitunero de la Loma que, en tono de gorja, entre \u00e1nimas y queda, daba cuenta as\u00ed de su paso por la calle donde dorm\u00eda su buena moza: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u201cComo s\u00e9 que te gustan<\/em><br><em>las aceitunas,<\/em><br><em>por bajo de la puerta<\/em><br><em>te tiro una\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otros escritores costumbristas como Mozas Mesa, Lola Torres, Mart\u00ednez Ramos y una larga lista que culmina en Ortega y Sagrista, tal vez la figura m\u00e1s representativa del g\u00e9nero, nos han ayudado a encontrarnos con unas formas culturales que la historia oficial hab\u00eda ido relegando: literatura, m\u00fasica, teatro, danzas \u00abpopulares\u00bb, una especie de cultura ap\u00f3crifa o paralela a la reconocida en los grandes manuales que a\u00fan estaba por explorar, estudiar y analizar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En realidad hab\u00eda existido siempre, pero hab\u00eda pasado desapercibida a los ojos de la erudici\u00f3n porque utilizaba como medio exclusivo de transmisi\u00f3n la tradici\u00f3n oral, o sea,&nbsp; la tradici\u00f3n de padres a hijos, con lo cual le era mas f\u00e1cil manifestarse en las ventas, las plazas p\u00fablicas o las sacrist\u00edas que en los foros obligados de la cultura del momento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cultura popular nos ense\u00f1a que muchos de nuestros abuelos y dem\u00e1s antepasados sab\u00edan mas que nosotros sobre lo que realmente deb\u00edan saber -aunque apenas pudieran garabatear su nombre- porque hab\u00edan llegado a adquirir una cabal visi\u00f3n del mundo, del hombre y de las cosas; porque conoc\u00edan a la perfecci\u00f3n la \u00abtecnolog\u00eda\u00bb -no siempre tan rudimentaria como suele pensarse- que habr\u00eda de permitirles la supervivencia dentro de su medio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sab\u00edan refranes que les ayudaban a pensar y a actuar, o simplemente a consolarse, lo que termina por ser la cosa mas sabia y necesaria en este mundo. Muchos memorizaban canciones, romances y cuentos que constitu\u00edan, por s\u00ed mismos, una magn\u00edfica antolog\u00eda de nuestra mejor literatura. De todas formas, no se me malinterprete, no es mi intenci\u00f3n presentar como alternativa a la creciente mediocridad que nos rodea un modelo de sociedad antigua y pasada de moda. Solamente pretendo decir que la cultura no se reduce a los libros, que es mucho mas amplia de lo que a menudo tendemos a creer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegado el momento en que se supone deb\u00eda de aportar algunos datos sobre rasgos de la cultura popular de la Loma que de alguna forma hayan contribuido a configurar nuestra cultura andaluza, dir\u00e9 que mi primer acercamiento a estos escenarios fue cosa de brujer\u00eda. Y lo fue en el sentido m\u00e1s literal de la palabra y por una conocida inclinaci\u00f3n m\u00eda hacia esa pl\u00e9yade de mujeres embaucadoras, adivinas y embusteras que son las brujas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tres, eran tres, Luisa Garc\u00eda, Juana Ruiz y Ana de J\u00f3dar, las \u00abmujeres sabias\u00bb que rescat\u00e9 de los mamotretos del Santo Oficio para que me acompa\u00f1aran en el descubrimiento de una cara oculta de la sociedad de nuestros pueblos. La una ensalmadora, la otra alcahueta, y la \u00faltima hechicera por oficio, todas hubieron de probar los sinsabores del viaje a C\u00f3rdoba para beber de la copa del ajenjo inquisitorial. Mucho aprend\u00ed con ellas, y especialmente de la hechicera, que era natural de Iznatoraf y vecina de Villanueva y que fue tratada tambi\u00e9n de embustera e invocadora de demonios, con los que manten\u00eda pactos y los consultaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La llevaron en auto de fe a la cordobesa Plaza de la Corredera para acusarle de que en cierta ocasi\u00f3n que pretend\u00eda demostrar el poder de sus malas artes a una mujer, le tom\u00f3 el huso con el que estaba hilando y pendi\u00e9ndolo de la hebra lo conjur\u00f3 invocando los nombres de diablos como \u00abBarrab\u00e1s, Satan\u00e1s y Belceb\u00fa\u00bb, nombrando a Do\u00f1a Mar\u00eda de Padilla, la amante de don Pedro I el Cruel, y toda su compa\u00f1\u00eda, y con Marta \u00ab<em>la que los montes salta, y los infiernos quebranta<\/em>\u00ab, le mand\u00f3 al huso que anduviese y anduvo, y que parase y se par\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su casa contaba con un variopinto arsenal de materiales a prop\u00f3sito para realizar sus conjuros y hechizos y para atar la voluntad de las personas que quer\u00eda o se le encomendaban. All\u00ed hab\u00eda desde estampas de los santos a alguna piedra preciosa, cabellos humanos, azufre o figuras de cera con el cuerpo atravesado por agujas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como en los procesos de los santos, tambi\u00e9n en el de Ana de J\u00f3dar se anotaron sus m\u00e1s sonados prodigios: en una ocasi\u00f3n adiestr\u00f3 a cierta mujer en las artes para matar a su marido y que se fuese secando poco a poco. A otra que estaba enferma le dijo que era de pena por hab\u00e9rsele retirado su gal\u00e1n y subi\u00e9ndose a una cocina alta intent\u00f3 atraerle a base de conjuros, aunque todo lo m\u00e1s que ocurri\u00f3 fue un tremendo golpe que dijo lo hab\u00edan producido los doce demonios que la acompa\u00f1aban por no poder con su enamorado, que de no ser sacerdote ya le hubieran tra\u00eddo de cualquier parte del mundo donde hubiera estado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquel tribunal termin\u00f3 con mi hechicera, le colg\u00f3 la soga al cuello y adornada con coroza le aplicaron doscientos azotes en C\u00f3rdoba y otros tantos a su regreso a Villanueva, donde le expidieron c\u00e9dula de destierro sin que despu\u00e9s tuvi\u00e9ramos noticia alguna de su paradero. Con ella, y otras como ella, hab\u00eda contactado con una p\u00e1gina de la Andaluc\u00eda negra, la marginaci\u00f3n, los grupos no privilegiados, la sociedad heterodoxa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pocos a\u00f1os mas tarde me establec\u00ed en Villacarrillo. En esta ocasi\u00f3n lo hice como enfermero que soy y con el encargo de mi administraci\u00f3n de introducir algunos cambios en el modelo de atenci\u00f3n sanitaria. Al poco tiempo de conocer el terreno donde pisaba me di cuenta de que tambi\u00e9n en lo sanitario hab\u00eda existido, y en algunos aspectos persist\u00edan, unas formas de vida muy arraigadas que formaban parte de la cultura popular de la gente y que para nada ten\u00edan que ver con lo que hasta entonces se me hab\u00eda adiestrado. La informaci\u00f3n, en este caso, la recib\u00eda de comadronas, parteras y otras mujeres con gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Veamos como se organizaba la atenci\u00f3n materno-infantil en Villacarrillo desde una perspectiva de la cultura popular. Cuando dos se casaban lo normal era tener hijos y para ello lo mejor era encomendarse con novenas, rezos y promesas a las devociones de cada uno, si bien a San Antonio se le reconoc\u00edan en este terreno unos favores especiales. Cuando no se deseaba tener mas hijos hab\u00eda dos posibilidades, evitarlos en lo posible o en caso de fallo, abortar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay muchos que piensan que el m\u00e9todo anticonceptivo selectivo de nuestros mayores era el de la \u00abmarcha atr\u00e1s\u00bb, pero ello no es del todo cierto. Para lo mismo algunas se introduc\u00edan unas torundas de algod\u00f3n en la vagina, porque dec\u00edan que de esta forma \u00ablos bichos de los hombres\u00bb se quedaban sujetos. Despu\u00e9s del coito se lo quitaban y se lavaban con vinagre. Otras usaban un \u00abDIU\u00bb bastante rudimentario: una esponja atada con un hilo que se dejaba fuera para ser retirada con facilidad despu\u00e9s del placer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;En cuanto a los m\u00e9todos para abortar eran mucho mas variados y no los describir\u00e9 por no ser objeto de esc\u00e1ndalo,&nbsp; tan solo dir\u00e9 que generalmente se utilizaban medios e instrumentos como el perejil, agujas de hacer gancho, juncos, palillos de madera, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante el embarazo era obligado encomendarse a San Ram\u00f3n Nonato y colocarse una medalla. Se tomaba con abundancia el caldo de gallina negra, lo de negra era porque luego daba suerte en el parto y por tal raz\u00f3n esta especie era muy cotizada. Hab\u00eda que tener cuidado con los antojos, pues de no satisfacerlos acud\u00edan los dolores de barriga y quiz\u00e1 un parto prematuro, adem\u00e1s de las faltas con las que el ni\u00f1o pod\u00eda nacer.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta hace una d\u00e9cada los partos se hac\u00edan de forma casi generalizada en el pueblo, bien en la maternidad o a nivel domiciliario, de cualquier forma las t\u00e9cnicas empleadas no hab\u00edan variado desde antiguo: el ritual del parto empezaba con la visita al Cristo del camar\u00edn de la plaza para ponerle mariposas o velas. Con los primeros dolores, la parturienta recib\u00eda una raci\u00f3n de chocolate caliente con aguardiente o co\u00f1ac, y como el parto duraba tanto, la matrona o la comadre se acostaba con la embarazada los d\u00edas que fueran necesario. La rotura de la bolsa la hac\u00edan con un grano de sal gorda y la postura mas generalizada para parir no era tumbada, sino sentada entre dos sillas y la matrona en medio para recibir al ni\u00f1o. El marido solo interven\u00eda cuando el parto era dif\u00edcil, entonces se sentaba en una silla con las rodillas abiertas y colocaba encima a su mujer asi\u00e9ndola por el est\u00f3mago y empuj\u00e1ndola a la par que ella hasta que daba a luz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras el parto, la cuarentena, durante la cual la pu\u00e9rpera no pod\u00eda realizar tareas dom\u00e9sticas ni tampoco levantarse de la cama, donde continuaba recibiendo sus raciones de caldo de gallina y de un jam\u00f3n especialmente curado para tal efecto. Lo primero que ten\u00eda que hacer al levantarse era ir a la misa de parida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfY el ni\u00f1o? \u00bfQu\u00e9 cuidados recib\u00eda? Durante el parto se pon\u00eda un cacharrillo con aceite al lado de la lumbre para que estuviese caliente, luego la matrona lo usaba para unt\u00e1rselo al ni\u00f1o con un algod\u00f3n por todo el cuerpo hasta limpiarlo del todo. Despu\u00e9s lo vest\u00edan y le echaban en los ojos un chorre\u00f3n de lim\u00f3n. El ni\u00f1o en realidad pod\u00eda crecer sano sin los sofisticados cuidados que hoy precisan, lo peor que pod\u00eda ocurrirle era que le hicieran el mal de ojo, que era una enfermedad que provocaban algunas personas cuando sent\u00edan deseos incontenibles de poseer el ni\u00f1o ajeno. Por eso se dec\u00eda que este mal solo daba a los ni\u00f1os hermosos y no a los feos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para remediarlo, lo mas habitual era, y a\u00fan es, bajar al ni\u00f1o a Mog\u00f3n para que fuera atendido por una mujer con gracia que all\u00ed hay. Esta primeramente diagnostica la enfermedad, para lo cual utiliza un plato de porcelana con agua y unas gotas de aceite. Para curarlo moja su dedo coraz\u00f3n en el plato y le hace cruces al ni\u00f1o en la frente, en el cuello, en la espalda, en las manos, entre los dedos, en las plantas de los pies, mientras va rezando secretas oraciones en voz baja.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n este mal se puede prevenir con algunos remedios que pod\u00e9is apuntar por si llega el caso:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Se prepara una taleguilla que contenga tres bocadillos de pan, una cruz de esparto verde y una cuenta de azabache y se le cuelga al ni\u00f1o en las reatas.<\/li><li>Tambi\u00e9n se le puede colgar de la ropa una manecilla negra de hueso.<\/li><li>&nbsp;O bien se le sujeta a la mu\u00f1eca una cuenta de azabache atada con un cordel.<\/li><li>&nbsp;&nbsp;O, lo m\u00e1s f\u00e1cil, se le visten unos calcetines de cada color.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien, a la vista de esta interminable serie de rituales en los que se mezclan la racionalidad con lo aparentemente irracional, la religi\u00f3n con la magia, es verdaderamente dif\u00edcil evitar la ruptura entre nuestras generaciones m\u00e1s cercanas si no hacemos un esfuerzo por conocer al menos las circunstancias y limitaciones que provocaban tales comportamientos. En todo caso, a mi se me ocurr\u00eda pensar que de contar hoy d\u00eda con esta vieja disposici\u00f3n de la gente para aprender sus propios cuidados, nos evitar\u00edamos, en buena parte, esas luengas listas de espera con las que se adornan nuestros centros sanitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero lo peor es que este distanciamiento hacia la cultura tradicional no solo se produce en las costumbres relacionadas con el ciclo vital, lo cual es en parte comprensible. Lo que es dif\u00edcilmente explicable es la sumisi\u00f3n nuestra hacia el acabamiento de otras parcelas de la cultura popular andaluza como las fiestas, la arquitectura popular, la gastronom\u00eda, la artesan\u00eda, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si toda la incorporaci\u00f3n de lo tradicional o lo popular se reduce a que los ni\u00f1os vistan trajes regionales y bailen sevillanas en vez de hacerlo a la moda del momento, solo conseguiremos cambiar el espejismo de modernidad por el de lo arcaizante. Trocaremos la bober\u00eda de \u00abestar a la \u00faltima\u00bb por la de disfrazarse \u00aba la antigua usanza\u00bb, y por supuesto seguiremos alimentando los t\u00f3picos de la cultura andaluza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A menudo se achaca a los medios de comunicaci\u00f3n (sobre todo a la televisi\u00f3n) la p\u00e9rdida o el deterioro de la serie de valores tradicionales que hab\u00edan resistido el paso del tiempo en el medio rural. Es cierto que la televisi\u00f3n y la radio, con su poder de atracci\u00f3n, han acabado con las veladas despu\u00e9s del trabajo y otras formas de tertulia y, consecuentemente, con la posibilidad&nbsp; de que los conocimientos que la tradici\u00f3n hubiese preservado se transmitiesen naturalmente en aquellas verdaderas escuelas de la vida rural.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los m\u00e1s ancianos han perdido su orden en la jerarqu\u00eda comunitaria, viendo sustituida su influencia por un aparato que, aparentemente, sabe m\u00e1s que ellos y que ni siquiera puede ser contestado cuando alguien no est\u00e9 de acuerdo con \u00e9l. Creemos que esto es cierto, aunque en justicia no debamos culpar de todo lo que ha sucedido en estos a\u00f1os a los medios audiovisuales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez cada persona, como miembro de una sociedad en que la p\u00e9rdida de muchas tradiciones es una constante, deba preguntarse si pone todos los medios a su alcance para impedirlo. Es muy posible que, en ocasiones, nuestra propia desidia o nuestro retraimiento ante una responsabilidad (una m\u00e1s que la vida moderna y urbana nos exige) hayan hecho m\u00e1s estragos que la propia televisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para terminar no quiero desperdiciar la oportunidad que me ofrece este marco del saber, del saber oficial por supuesto, para lanzar como lo hiciera un siglo antes Don Antonio Machado una llamada a la recuperaci\u00f3n de los temas populares. Durante mi estancia en Villacarrillo me alegr\u00f3 ver que a pesar de todo existe entre nuestros j\u00f3venes grupos que trabajaban bajo la direcci\u00f3n de sus profesores en la b\u00fasqueda de lo que son las fuentes de nuestra identidad cultural, nuestras costumbres y tradiciones. Quiz\u00e1 sea una buena forma la potenciaci\u00f3n de este tipo de seminarios de antropolog\u00eda y de revistas de \u00e1mbito local como \u00abAGORA\u00bb, que llevan al gran p\u00fablico los frutos de una paciente investigaci\u00f3n. En ello mucho tienen que ver los propios profesores, que os ense\u00f1ar\u00e1n bastante mejor que los etn\u00f3logos los medios y m\u00e9todos a emplear en vuestras prospecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero no olvidemos que nuestro reto lo encontraremos en la vida de cada d\u00eda. Mi particular propuesta es que contempl\u00e9is con perspectiva de futuro lo que a\u00fan pueda recuperarse de nuestra cultura, que rechac\u00e9is las imitaciones que lleguen de fuera. Pensad que para nuestra alimentaci\u00f3n no habr\u00e1 nunca mejor gastronom\u00eda que la que se basa en los productos que nuestra tierra produce, que para su condimentaci\u00f3n no habr\u00e1 mejores cacharros que nuestra propia alfarer\u00eda, no revistamos las venerables piedras de nuestras casas con los vistosos adoquines que convierten las blancas calles andaluzas cuartos de ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vivamos nuestras fiestas como nos las han trasmitido, con sus devociones y con sus diversiones aut\u00f3ctonas, que nuestros toros no acaben siendo un mal San Ferm\u00edn, nuestras verbenas unas aburridas ferias de Sevilla o nuestras romer\u00edas unas mediocres escapadas al Roc\u00edo. Y pues estamos todav\u00eda en Carnaval, no encerremos nuestros disfraces y comparsas en los teatros, tomemos la calle, como siempre se ha hecho, y met\u00e1monos con quienes nos tenemos que meter, que para eso tenemos por delante todo un a\u00f1o de cuaresmas. Los teatros de pueblo son para lo que son, y si no que nos lo diga esa comparsa del a\u00f1o 1928 que satirizaba as\u00ed un hecho tan novedoso en el pueblo como la instalaci\u00f3n de la calefacci\u00f3n en el teatro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u201cTengo un novio por desgracia<br>que el hombre es como la nieve<br>quiero llevarlo al teatro<br>pa que el pobre se caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Estando mi novio y yo<br>calent\u00e1ndonos los dos<br>que se chumasc\u00f3 las manos<br>en el mismo radiador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">La calefacci\u00f3n se\u00f1ores<br>ha estado muy bien pensado<br>que la traigan al teatro,<br>que estaba el p\u00fablico helado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">En un palco la otra noche<br>observamos los murguistas<br>que estaban de discusi\u00f3n<br>unas cuantas se\u00f1oritas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Tengo un picor que no puedo,<br>debo de estar muy caliente,<br>con esto de la calor<br>est\u00e1 viniendo m\u00e1s gente,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">quiero decir tambi\u00e9n caliente<br>-dice una a otras dos-<br>es que est\u00e1 muy bien pensado<br>lo de la calefacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Vengo ahora mismo del cine<br>t\u00fa no sabes que caliente<br>o me llevas todas las noches<br>o me instalas el\u2026 (chuesque).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Entonces le dice as\u00ed<br>el novio que era un guas\u00f3n<br>ma\u00f1ana me traigo el tubo<br>y le har\u00e9 la instalaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Empezaron los trabajos<br>por la prisa que corr\u00eda<br>a los ocho o nueve meses<br>se rompi\u00f3 la tuber\u00eda,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">estaba mal instalada<br>me lo figuraba yo<br>que por el tubo de escape<br>revent\u00f3 la instalaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lecturas recomendadas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alcal\u00e1 Venceslada, Antonio. Coplas aceituneras. Paisaje; II-514.<\/p>\n\n\n\n<p>Amezcua, Manuel. Inquisici\u00f3n y hechicer\u00eda en Villanueva del Arzobispo. Actas I Jornadas Hist\u00f3rico-Art\u00edsticas de Villanueva del Arzobispo. Junio, 1987: 9-16.<\/p>\n\n\n\n<p>Amezcua, Manuel.   Del cancionero an\u00f3nimo de Ja\u00e9n: un siglo de investigaci\u00f3n del folklore musical de la provincia.&nbsp; Diario Ja\u00e9n, Cr\u00f3nicas de Cordel, 7.I.1990: 34-35.<\/p>\n\n\n\n<p>Benavente Garc\u00eda-Fanjul, JM: Refranero t\u00edpico de la provincia de Ja\u00e9n, estudio folkl\u00f3rico. Paisaje 1944-47; II: 453-4, 567-8, 714-5.<\/p>\n\n\n\n<p>Diaz Viana, Luis. La cultura popular como contracultura. Revista de Folclore 1989; 98: 39-42.<\/p>\n\n\n\n<p>Moreno Bravo, Tom\u00e1s. Refranero t\u00edpico de la provincia de Ja\u00e9n, estudio folkl\u00f3rico. Paisaje 1948-49; IV-1542.<\/p>\n\n\n\n<p>Murcia Rosales, Domingo. Preg\u00f3n de Carnaval en Alcal\u00e1 la Real. Alcal\u00e1 la Real, 1990.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez Becerra, Salvador. Antropolog\u00eda cultural de Andaluc\u00eda (en el pr\u00f3logo). Sevilla: Departamento de Antropolog\u00eda y Folklore, Instituto de Cultura Andaluza, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>_________________________<br><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-light-orange-color\">C\u00f3mo citar este documento<\/mark><\/strong><br>Amezcua, Manuel. La cultura popular en La Loma [Conferencia en el Instituto de bachillerato Andr\u00e9s Segovia de Villacarrillo, Ja\u00e9n, 27.02.1990]. Casa de M\u00e1gina, 18.08.2023. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=868\">http:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=868<\/a>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia pronunciada por el Dr. Manuel Amezcua con el t\u00edtulo \u00abLa cultura popular de la Loma y su contribuci\u00f3n a la identidad cultural andaluza\u00bb, en el Instituto de bachillerato \u00abAndr\u00e9s Segovia\u00bb de Villacarrillo (Ja\u00e9n), el 27 de febrero 1990, con motivo del D\u00eda de Andaluc\u00eda, presentado por el profesor Antonio Garc\u00eda. Hace apenas una semana &hellip; <a href=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=868\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Cultura popular en La Loma<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-868","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=868"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/868\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":872,"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/868\/revisions\/872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}