{"id":1002,"date":"2024-03-17T13:42:43","date_gmt":"2024-03-17T12:42:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fundacionindex.com\/casamagina\/?p=1002"},"modified":"2024-03-17T14:08:39","modified_gmt":"2024-03-17T13:08:39","slug":"historia-de-basilisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?p=1002","title":{"rendered":"Historia de Basilisa"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:15% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"424\" height=\"721\" src=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Basilisa.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1003 size-full\" srcset=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Basilisa.png 424w, https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Basilisa-176x300.png 176w\" sizes=\"(max-width: 424px) 100vw, 424px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p>El relato de Basilisa es un testimonio conmovedor de la vida en la Espa\u00f1a rural durante la posguerra. Desde su infancia en un cortijo hasta su vida como esposa y madre, Basilisa enfrenta desaf\u00edos inimaginables, desde la lucha diaria por la comida hasta la p\u00e9rdida de seres queridos. A trav\u00e9s de sus recuerdos, emerge un retrato v\u00edvido de una \u00e9poca dif\u00edcil, donde la fe, la familia y la fuerza interior son pilares fundamentales para sobrevivir.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-765c4724 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button has-custom-font-size has-small-font-size\"><a class=\"wp-block-button__link has-dark-gray-color has-beige-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-element-button\" href=\"https:\/\/casamagina.fundacionindex.com\/?page_id=1006\">Volver a su perfil biogr\u00e1fico<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading has-light-orange-color has-text-color has-link-color wp-elements-52a9e5ac262eb0e5ce8dbd9094337478\">La sombra del hambre<\/h5>\n\n\n\n<p>Nac\u00ed en un cortijo de Solera, est\u00e1 al lado de Puente de los Hierros, el m\u00e1s alto de Espa\u00f1a, Se llamaba Salero. Nac\u00ed en el a\u00f1o 1936. El 27 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>De la guerra me acuerdo muy poco, era una beb\u00e9, pero s\u00ed que recuerdo a una vecina del cortijo que lleg\u00f3 apurada y le dijo a mi madre: \u201cRamona as\u00f3mate a la puerta\u201d. Eso se me qued\u00f3 a mi clavado, y detr\u00e1s ven\u00eda mi padre de la guerra con un saco en la espalda. Recuerdo los aviones que se escuchaban y mi madre nos dec\u00eda que nos fu\u00e9semos con ella debajo de unas olivas. Del hambre si me acuerdo, mucha miseria. \u00c9ramos 6 hermanos, 4 hombres y 2 hembras. Mi padre se llamaba Juan Mar\u00eda Justicia Justicia. Se dedicaba al campo y mi madre a la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s nos vinimos para el pueblo y era una escasez. Mi madre nos trajo al pueblo y me puso en la escuela de Do\u00f1a In\u00e9s y estuve una semana para hacer la comuni\u00f3n. La hice vestida de azul cielo con un vestido de tablas. Llegu\u00e9 al pueblo con 6 a\u00f1os, despu\u00e9s nos fuimos otra vez al cortijo, y ya volvimos para trabajar definitivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo me puse a trabajar en una casa a cuidar ni\u00f1os del due\u00f1o de una droguer\u00eda. Dur\u00e9 3 d\u00edas, me pusieron mi mandil blanco, me iba a mi casa a dormir, pero dur\u00e9 tres d\u00edas. Y aquella noche yo sab\u00eda que no iba a volver, dej\u00e9 mi mandil. La se\u00f1ora se llamaba Adora, y vino a mi casa a decirme qu\u00e9 era lo que me pasaba, me dijo: \u201cBasilisa, pero si te queremos mucho\u201d y le dije: \u201cno, no quiero ir\u201d. Yo no pod\u00eda ver la comida y que en mi casa que no hubiese. De los tres d\u00edas que estuve, un huevo frito que me puso la mujer me lo met\u00ed en el bolsillo con un papel. &nbsp;Yo no pod\u00eda seguir ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis hermanos mientras pues iban a trabajar al campo, a labrar. Y luego ellos tra\u00edan su jornalillo, pero f\u00edjate la guerra, a veces hab\u00eda dinero, pero nada de comida. Un hermano m\u00edo que se llamaba Manuel se muri\u00f3 muy joven de un c\u00e1ncer en el ri\u00f1\u00f3n, se acost\u00f3 una noche en su dormitorio que estaba en la planta de abajo y el de mi madre arriba. Y entr\u00f3 mi madre como a las once de la noche de intentar conseguir pan de estraperlo. Entr\u00f3 a la casa mi madre y mi hermano le dijo: \u201c\u00bfmama traes algo?\u201d Y ella le neg\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hermano Juan, el mellizo, ten\u00eda una novia que le dec\u00edan Micaela, viv\u00eda muy cerca de nosotros y estaba sirviendo aqu\u00ed con unos se\u00f1ores ricos. Ella entraba mucho a nuestra casa y dice un d\u00eda: \u201cYa no voy m\u00e1s a casa de Lucrecia, porque llevo en la cesta pan y un hombre me ha dicho: muy poco te queda con la cesta porque como no me des el pan te mato\u201d. Y ella no volvi\u00f3 a ir del miedo. Es lo que hace la escasez.<\/p>\n\n\n\n<p>Me levantaba, barr\u00eda la puerta de la calle, los portales que eran de tierra, a mi hermana no le gustaba la casa ni las tareas a ella si le gustaba servir. Y se fue con Do\u00f1a Carmen, y le gustaba irse, estuvo muchos a\u00f1os. Do\u00f1a Carmen ten\u00eda cuatro hijos, todos m\u00e9dicos, hab\u00eda dinero y mira, cuando ven\u00edan de Granada a la casa grande, me dec\u00eda Do\u00f1a Carmen: \u201cMira Basi, te vamos a hacer una cosa, te vamos a poner una cofia, porque vas a servir la mesa\u201d. Y le dije: \u201cyo no s\u00e9 hacer eso\u201d. Y cada vez que ven\u00edan los ni\u00f1os ya iba yo, con mi mandil y la cofia, la tom\u00f3 conmigo. La primera vez puse los cubiertos mal, e iba aprendiendo, me gustaba al final que me llamaran, t\u00fa ver\u00e1s yo con once a\u00f1os. Soy atrevida, le doy mucho apa\u00f1o a todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como era la casa hermosa, me hac\u00eda bajar a las gallinas y hab\u00eda una mujer enfrente que se llamaba M.\u00aa Dolores. Yo ten\u00eda mucha hambre y baj\u00e9 un d\u00eda y mat\u00e9 a una gallina, le ech\u00e9 el pie en el cuello, M.\u00aa Dolores me vio y me dijo: \u201cpor Dios, qu\u00e9 haces Basilisa\u201d. Y le dije a do\u00f1a Carmen que se hab\u00eda muerto una gallina y no pas\u00f3 nada. La mujer la limpi\u00f3, la parti\u00f3 por la mitad y me dio para llevarme a mi casa. Era la necesidad. Me mandaba tambi\u00e9n al horno donde coc\u00eda las tortas. Si me mandaba tres o cuatro, yo le dec\u00eda al del horno que me hiciera cinco o seis y me quedaba el resto. Mi madre dici\u00e9ndome que no lo hiciera, pero es que no me pagaban era lo que me pod\u00eda llevar.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading has-light-orange-color has-text-color has-link-color wp-elements-467383d633eee4ef5d73ae18c6357a22\">La adversidad en el matrimonio<\/h5>\n\n\n\n<p>Me cas\u00e9 con 19 a\u00f1os, yo soy la menor, me puse novia con Lu\u00eds. \u00c9l trabajaba en el campo. Ha sido manijero en los cortijos, llevaba el mando de los cortijos. Un d\u00eda estando de novios me dijo: \u201cmira ah\u00ed en las Ramblas, voy a sembrar una fanega de trigo por si nos da luego algo\u201d. Y me dice, al rato, que hab\u00edan salido malas. Nos casamos y a los d\u00edas fue a por tarjetas del pan, que las ten\u00eda mi suegra, y ella le dijo que se la hab\u00eda comido porque eran tres hermanas. Y yo le dije que no pasaba nada, para gastarlas eran. Me acuerdo como me sali\u00f3 eso, del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuve siete a\u00f1os de novia empec\u00e9 con 14 a\u00f1os, y en una fiesta lo conoc\u00ed. Las primeras medias que me puse me las regal\u00f3 \u00e9l, yo iba con calcetines y mi marido me llevaba casi ocho a\u00f1os. Mi casamiento fue bonito y feliz. Me fui de alquiler a una casa en la Calle Real, no hab\u00eda ni cuarto de ba\u00f1o porque el matrimonio que viv\u00eda ah\u00ed se fue a Barcelona, pero a los tres meses me lleg\u00f3 una carta que ven\u00edan de nuevo, as\u00ed que nos fuimos a casa de mi madre. Yo no quer\u00eda, porque mi madre era una mujer muy antigua, y cuando ven\u00eda mi marido a los d\u00edas del cortijo, \u00e9l se sub\u00eda al cuarto y mi madre no me dejaba subir con \u00e9l. Yo me sub\u00eda a acostarme para que mi madre tambi\u00e9n se acostara y vaya, la que pasamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed estuvimos un a\u00f1o. Pero hubo que aguantarlo, mi madre no quer\u00eda que me casara, porque era muy joven y luego tambi\u00e9n como era la \u00faltima, ellos se quedaron m\u00e1s tranquilos y quer\u00edan que yo estuviera ah\u00ed. Yo tambi\u00e9n por ser la menor, me hice mayor antes de tiempo, ellos todos mis hermanos trabajando, yo me encargaba de las camisas, las planchas, la comida. Y siempre me ped\u00edan m\u00e1s cosas a mi que a mi madre. Tambi\u00e9n porque mi madre segando se le vac\u00edo un ojo y falt\u00f3 mucho al m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego criamos un marrano en casa de mi madre, lo matamos, vendimos los jamones a Don Isaac, el farmac\u00e9utico y compramos una casa que nos cost\u00f3 trece mil pesetas con un dormitorio y una c\u00e1mara. Y ya empec\u00e9 a tener hijos, y la casa se complic\u00f3 y tuve seis hijas todas mujeres y dos abortos y despu\u00e9s asom\u00f3 un ni\u00f1o enfermo. El m\u00e9dico me dijo que era de nacimiento y se me muri\u00f3 con ocho a\u00f1os. \u00c9l naci\u00f3 con una cabeza exagerada lo operamos en Granada le pusieron v\u00e1lvula, pero sin resultado. Solo quer\u00eda brazos, no quer\u00eda cuna, cama, nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 con 62 a\u00f1os viuda, ten\u00eda c\u00e1ncer, no se quitaba el cigarro de la boca. Fue muy bueno, muy trabajador. Cuando muri\u00f3, me fui con unas de mis hijas para estar acompa\u00f1ada, y bueno te das cuenta despu\u00e9s que tienes que volver a tu casa. Y que es mi pueblo, aqu\u00ed est\u00e1 el Santo Cristo y ten\u00eda que volver. Mis hijas me insist\u00edan en casarme de nuevo o echarme compa\u00f1\u00eda, pero yo estaba bien as\u00ed. Con mis nietos tambi\u00e9n y bisnietas.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading has-light-orange-color has-text-color has-link-color wp-elements-50754955103179fbe87e40f5d1c7e689\">La naturaleza y la familia como sanadoras<\/h5>\n\n\n\n<p>Mi madre nos cuid\u00f3 lo mejor que se pod\u00eda, pero dentro de lo mejor, hab\u00eda muy poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos resfri\u00e1bamos y ya sacaba el cacillo, con las hierbas, sobre todo manzanilla para los ojos, para los pegados. Or\u00e9gano, lo cog\u00eda del campo y tomillo. Con el or\u00e9gano lo herv\u00eda lo colaba por dos veces, al hervirlo se picaba mucho y lo colaba por dos veces y como infusi\u00f3n. Tomillo, para la tos, nos los daba en infusi\u00f3n. Cog\u00eda el tomillo del campo, en agua, y lo pon\u00eda a hervir y como infusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Caf\u00e9 de cebada hac\u00eda mucho. Mi madre compraba la cebada, en una sart\u00e9n le echaba un pu\u00f1ado y en la lumbre no paraba de moverlo y se tostaba. Una vez tostado lo met\u00eda en su lata bien cerradico, pon\u00eda agua a hervir en un cacillo y cog\u00eda dos o tres cucharadas. Tambi\u00e9n nos hac\u00eda un pozo ciego, para hacer nuestras necesidades y para ba\u00f1arnos en un barre\u00f1o, el d\u00eda que me cas\u00e9 me ba\u00f1\u00e9 en un barre\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hermano Juan le dol\u00eda el ri\u00f1\u00f3n, le operaron.&nbsp; Pero se le iba con masajes de su otro hermano mellizo, Manuel. Cog\u00eda mi hermano Manuel y empezaba a darle masajes circulares y es que dicen que como son mellizos tiene ese don.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n recuerdo los pa\u00f1os de agua fr\u00eda para la fiebre, y a nosotros mi madre nos lo pon\u00eda. El cataplasma que lo hac\u00eda con ceniza, rodaja de pan mojada en vino, doble pa\u00f1o, y la pon\u00eda en la cabeza. Tambi\u00e9n lo pon\u00eda en el pecho para desprender mocos. Para seguir calent\u00e1ndolo pasaba la plancha por las ascuas para mantener el trapo caliente.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi abuela la conoc\u00ed tambi\u00e9n, viv\u00eda con sus cuatro hijas. Com\u00edamos con ella a veces, me acuerdo que me dec\u00eda mi madre: \u201cve y llama a madre\u201d, que era mi abuela. Siempre estaba sentada, y me dec\u00eda: \u201cahora voy\u201d. Y llegaba a la casa, se sentaba, ten\u00eda un bolsillo grande atado a la cintura, sacaba su cuchara de plata de ah\u00ed que ten\u00eda hasta una mueca del uso. El primer plato de la olla, siempre para la abuela. Eso era el respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre por nosotros ha dado la vida, ha sufrido de vernos pasar hambre. Fue quien nos ense\u00f1\u00f3 a cocinar. Ella sirvi\u00f3 tambi\u00e9n en casa de unos ricos, pero de mozuela. Y all\u00ed se enamor\u00f3 de mi padre que era un mulero.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo al tener mis hijos, los llevaba m\u00e1s al m\u00e9dico, utilizaba la manzanilla y el Vaporub. Tambi\u00e9n es verdad, que yo era muy paciente, por ejemplo, si a mis hijos les daban anginas, le daba su infusi\u00f3n de tomillo, leche caliente y si pasaban tres d\u00edas y no mejoraban, entonces si los llevaba al m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora por ejemplo, utilizo mucho el laurel, me tomo por las ma\u00f1anas en infusi\u00f3n, para el \u00e1nimo bajo. Me lo ense\u00f1\u00f3 mi madre. Que siempre ha sido muy depresiva. <\/p>\n\n\n\n<p>Ella tambi\u00e9n me ense\u00f1\u00f3 algunas oraciones. No sab\u00eda leer ni escribir, pero sab\u00eda de oraciones. Yo para mi el Santo Cristo es sagrado, no me levanto ni me acuesto sin darle un beso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El relato de Basilisa es un testimonio conmovedor de la vida en la Espa\u00f1a rural durante la posguerra. 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