En esta sección te exponemos detalles poco conocidos de la Casa-museo, aspectos que a veces pasan desapercibidos durante la visita, pero que merece la pena conocer por su singularidad.


El logo de la Casa-museo
¿A que no te imaginas de dónde procede? No ha sido realizado desde la oficina de diseños de la Casa de Mágina, sino que lo hemos tomado de un plato. En realidad es la digitalización de la flor del granado que aparece dibujada en una antigua pieza de cerámica de Fajalauza que se expone en la sala Domus.
El granado tiene una significación especial para la medidina popular, pues en lo antiguo se pasaba entre sus ramas al recién nacido para prevenir o curar las hernias.

Este plato es de las únicas piezas originales con un cierto valor etnográfico que aparecieron entre los enseres dejados en la casa. Por su cercanía e influencia de Granada, es muy habitual encontrar en Cabra del Santo Cristo este tipo de artesanías de uso doméstico.
Una muestra arqueológica desconocida
¿Conocías las existencia de este rincón? ¿Sabes donde se ubica y a qué responde su traza?

Muy pocas personas conocen que parte de los cimientos de la desaparecida iglesia de Santa Ana aún están al descubierto y pueden apreciarse desde el balcón de la sala Profesiones en los corrales colindantes a la Casa-museo. Varios lienzos de muros de mampostería reforzados con estructuras de sillares en las esquinas, sobre los que se han edificado modernas construcciones, nos muestran la situación y volúmenes de la que fuera la primitiva iglesia de la localidad, a partir de la cual se desarrolló el núcleo urbano. Para la Casa-museo es además un dato histórico importante, pues reafirma la idea de que el edificio que la alberga pudo ser una de las primeras casas construidas en el pueblo.


No es lo que parece
La portada interior de la Casa-museo, que da acceso al patio que llamamos del Pilón del Diablo y a la sala de conferencias de la Casa de Mágina, es probablemente su imágen más icónica. Induce a pensar que todo estaba allí desde tiempo inmemorial, pero nada más lejos de la realidad, pues constituye una de las intervenciones más transformadoras del aspecto original del edificio. Comparemos la siguiente fotografía en su estado original.

Con esta otra, resultado de la intervención ¿qué te parece?

En realidad se trata de un guiño, una libertad que nos tomamos al tiempo de la obra de restauración del edificio, que contrasta con el criterio utilizado en su interior, orientado a poner en valor la estrucutura original y los materiales arquitectónicos tradicionales, con intervenciones encaminadas a devolver los volúmenes originales y sustituir elementos añadidos.
En este porche, cada elemento tiene una pequeña historia y procede en su mayor parte de materiales de derribo obtenidos en la ciudad de Granada. El suelo se compone de un conjunto de losas de barro árabes procedentes de la remodelación de un antiguo carmen del Sacromonte, que fueron donadas por su dueño. La columna fue encontrada entre los materiales de un contenedor en el barrio del Realejo. La reja fue adquirida al promotor de una obra en un edificio palaciego decimonónico del barrio de la Magdalena. En todos los casos su destino hubiera sido el vertedero municipal.