En la antigüedad, se consideraba sagrado en Egipto y se daba a los constructores de pirámides para aumentar su resistencia. También se utilizaba en Roma para repeler malos espíritus. Hoy, el ajo es conocido por ser antibacteriano y vasodilatador. Además, contiene alicina, su componente activo, más eficaz cuando se consume crudo. Y para evitar su efecto en el aliento, masticar perejil o granos de café es una solución eficaz.
Ingredientes
Cabeza de ajos
Azúcar
1/2 de agua
Se pone en un cazo medio litro de agua y la cabeza de ajos. Se cuece durante 30 minutos a fuego lento. Pasado ese tiempo, se pelan los ajos, se machacan y se pone igual cantidad de ajos y azúcar. Dejar reposar y colar en un tarro.
Para bajar la tensión es recomendable tomar una cucharada sopera tres veces al día.
Remedio de: Antonia López Galindo. Cabra del Santo Cristo (Jaén).
Ingredientes
Ajos pelados
Aguardiente seco
Bote de cristal
Hoyo de tierra o macetero
Se pelan los ajos, hasta llenar el bote. Se añade el aguardiente y se cierra el bote. Se entierra en el hoyo y se cubre con tierra. Dejar macerar 40 días. Sacar el bote, limpiar y colar el aguardiente. Poner en una botella y reservar de la luz.
Para fortalecer tu organismo, poner unas gotas debajo de la lengua cada día en ayunas hasta llegar a las 11 gotas. Cuando has llegado a 11, restar hasta llegar a una gota.
Remedio de: Antonia Hernández López. Cabra del Santo Cristo (Jaén).