Ajo

Más que un condimento, un aliado para la salud

James Phillips, 1793

¿Sabías qué?

En la antigüedad, se consideraba sagrado en Egipto y se daba a los constructores de pirámides para aumentar su resistencia. También se utilizaba en Roma para repeler malos espíritus. Hoy, el ajo es conocido por ser antibacteriano y vasodilatador. Además, contiene alicina, su componente activo, más eficaz cuando se consume crudo. Y para evitar su efecto en el aliento, masticar perejil o granos de café es una solución eficaz.

Ingredientes

  • Cabeza de ajos
  • Azúcar
  • 1/2 de agua

Se pone en un cazo medio litro de agua y la cabeza de ajos. Se cuece durante 30 minutos a fuego lento. Pasado ese tiempo, se pelan los ajos, se machacan y se pone igual cantidad de ajos y azúcar. Dejar reposar y colar en un tarro.

Para bajar la tensión es recomendable tomar una cucharada sopera tres veces al día.

Remedio de: Antonia López Galindo. Cabra del Santo Cristo (Jaén).

Ingredientes

  • Ajos pelados
  • Aguardiente seco
  • Bote de cristal
  • Hoyo de tierra o macetero

Se pelan los ajos, hasta llenar el bote. Se añade el aguardiente y se cierra el bote. Se entierra en el hoyo y se cubre con tierra. Dejar macerar 40 días. Sacar el bote, limpiar y colar el aguardiente. Poner en una botella y reservar de la luz.

Para fortalecer tu organismo, poner unas gotas debajo de la lengua cada día en ayunas hasta llegar a las 11 gotas. Cuando has llegado a 11,  restar hasta llegar a una gota. 

Remedio de: Antonia Hernández López. Cabra del Santo Cristo (Jaén).